La propuesta estadounidense busca ampliar los controles sobre el capital destinado a sectores estratégicos, entre ellos la inteligencia artificial, la supercomputación y la biotecnología. La iniciativa todavía debe pasar por un proceso de revisión antes de convertirse en una norma definitiva.

¿Qué tecnologías quedarían bajo vigilancia?
La iniciativa extendería los controles a sectores que pueden tener aplicaciones civiles y militares. Entre ellos figuran los sistemas hipersónicos, capaces de superar cinco veces la velocidad del sonido; la supercomputación, que permite procesar enormes cantidades de información, y la biotecnología.

También se incluirían inversiones relacionadas con inteligencia artificial. El Departamento del Tesoro empleó el término “superinteligencia” para referirse a esta tecnología en la propuesta. Los países contemplados incluyen China, Rusia, Corea del Norte y otros considerados de preocupación para Washington.
Expertos advierten sobre el alcance de la medida
Craig Singleton, investigador sénior de la Fundación para la Defensa de las Democracias, destacó que la iniciativa busca prestar mayor atención al destino del dinero estadounidense y a las capacidades que contribuye a desarrollar.
La propuesta, señaló Singleton, “envía una señal importante a los mercados de que Washington está haciendo un seguimiento de hacia dónde fluye el capital estadounidense y qué capacidades está ayudando a desarrollar”.
El experto también sostuvo que revisar las inversiones internacionales reconoce que “el capital puede acelerar las capacidades relevantes para el ámbito militar con la misma seguridad con la que lo hace la transferencia de tecnología”.

Por su parte, Jason Chipman, exabogado del Departamento de Justicia de Estados Unidos y socio del bufete WilmerHale, advirtió que la nueva disposición “requerirá programas de cumplimiento más sustanciales para gestionar el riesgo”.
Esto implicaría que las empresas tendrían que reforzar sus procedimientos para determinar si sus operaciones cumplen las nuevas exigencias.
Ryan Majerus, exfuncionario comercial estadounidense y socio del bufete King & Spalding, recordó que el proceso aún no ha terminado.
A su juicio, “este es solo el primer paso en un proceso bastante largo para lograr cambios que presumiblemente estarán más orientados a la aplicación de la ley, para dar mayor fuerza al programa de inversión en el extranjero”.
La propuesta todavía puede cambiar
Las restricciones planteadas se aplicarían a inversiones superiores a 50.000 dólares y dejarían por fuera numerosas operaciones financieras, incluidas muchas compras de acciones.
Antes de establecer una regulación definitiva, el Departamento del Tesoro recibirá comentarios del público. Por tanto, el alcance final de las medidas dependerá de los ajustes que se introduzcan durante ese procedimiento.
Mientras tanto, Pekín manifestó su rechazo a la iniciativa. El Ministerio de Asuntos Exteriores chino afirmó que exagerar los argumentos de seguridad nacional y limitar las actividades comerciales y de inversión perjudica la cooperación económica entre países.
*Con información de AP.
