Los últimos días de septiembre traerán un espectáculo astronómico que podría captar la atención de los amantes de la astronomía. Se trata de la llamada “Luna de diamantes”, una denominación utilizada para describir el momento en que la Luna aparece muy cerca de las Pléyades, un conocido cúmulo estelar.

La cercanía entre ambos objetos genera un efecto visual particular: las estrellas parecen ubicarse alrededor del satélite natural como pequeños puntos brillantes, semejantes a diamantes. Aunque esto no significa que la Luna cambie de forma, color o composición, sí corresponde a la posición aparente de estos cuerpos en el cielo desde la Tierra.
¿Qué es la Luna de diamantes?
Las protagonistas de este espectáculo, además de la Luna, son las Pléyades, también conocidas como las “Siete Hermanas”. Se trata de un cúmulo de estrellas ubicado en la constelación de Tauro que puede distinguirse a simple vista y sin telescopio cuando las condiciones de observación son favorables.

Aunque el cúmulo contiene cientos de estrellas jóvenes, desde la Tierra normalmente pueden identificarse seis o siete de sus integrantes sin instrumentos ópticos. Cuando la Luna pasa cerca de ellas, el contraste entre el brillo del satélite y los puntos luminosos del cúmulo produce la apariencia que dio origen al nombre de “Luna de diamantes”.
La primera de estas aproximaciones tuvo lugar durante la noche del 3 de septiembre, cuando la Luna llegó a situarse a aproximadamente 1,1 grados de las Pléyades y presentaba cerca del 59% de su superficie iluminada, según cálculos de Star Walk. Esta cercanía permitió observar ambos objetos dentro de una misma región del firmamento.

¿Cuándo volverá a verse?
Sin embargo, para quienes no pudieron observar el primer encuentro, todavía habrá una segunda oportunidad durante el mismo mes. La Luna volverá a pasar cerca de las Pléyades el 30 de septiembre de 2026, cuando ambos objetos estarán separados por aproximadamente un grado, de acuerdo con cálculos hechos por Star Walk.
La posibilidad de observar el fenómeno dependerá de factores como la ubicación geográfica, el horario en que los objetos sean visibles y las condiciones meteorológicas. Además, una buena opción es buscar un lugar con poca contaminación lumínica para apreciar mejor las estrellas que acompañarán visualmente a la Luna.
