Uno de los visitantes interestelares que más ha causado asombro e inquietud en la comunidad científica es 3I/ATLAS. En 2025, los astrónomos lo detectaron atravesando nuestro sistema solar. Este objeto se convirtió en el tercer cuerpo confirmado proveniente de otra estrella, después de 1I/ʻOumuamua en 2017 y 2I/Borisov en 2019.
Su nombre refleja su origen y descubridor: “3I” indica que es el tercer objeto interestelar registrado, mientras que “ATLAS” proviene del sistema de telescopios encargado de su hallazgo, diseñado para identificar objetos que podrían acercarse peligrosamente a la Tierra.
Aunque este tipo de visitantes suele despertar teorías especulativas sobre inteligencia extraterrestre —como defendió Avi Loeb—, tras varios análisis la NASA confirmó que 3I/ATLAS se comporta como un cometa natural, sin evidencia que respalde interpretaciones fuera del marco científico.

Su paso por el sistema solar fue breve, pero dejó información invaluable sobre la composición de cuerpos que nunca antes habíamos observado de cerca. Se desplaza siguiendo una órbita hiperbólica, lo que significa que no está ligado gravitacionalmente al Sol y continuará su viaje hacia el espacio interestelar. Su perihelio, el punto más cercano al Sol, ocurrió el 29 de octubre de 2025, aproximadamente entre las órbitas de la Tierra y Marte.

Desde el punto de vista científico, 3I/ATLAS ofrece una oportunidad única para estudiar materia formada en otro sistema estelar. Datos recientes, citados en el blog Medium, revelan que presenta una composición química extremadamente antigua y poco metálica, aunque su abundancia y masa desafían la idea de un origen exclusivo en estrellas pobres en metales.
Estudios detallados han mostrado que su composición isotópica es extraordinaria y diferente a cualquier cuerpo del sistema solar. En una investigación liderada por Martin Cordiner, se encontró que el agua del objeto está muy enriquecida en deuterio, mientras que las proporciones de carbono superan ampliamente los valores típicos del sistema solar y de nubes interestelares cercanas. Estas características sugieren que 3I/ATLAS se formó hace 10–12 mil millones de años, en un entorno frío y pobre en metales, posiblemente como fragmento de un antiguo sistema planetario.

Por su parte, Cyrielle Opitom analizó las proporciones isotópicas de carbono y nitrógeno en 3I/ATLAS mediante observaciones de la molécula de cianuro (CN) con el Very Large Telescope en Chile. Los resultados muestran que la proporción de 14N/15N es más del doble de la habitual en los cometas del sistema solar, mientras que la relación 12C/13C es ligeramente más alta que los valores típicos de cometas y del medio interestelar.
Sin embargo, este origen plantea un conflicto: la masa y abundancia inferidas del objeto implicarían que cada estrella antigua de baja metalicidad debería producir enormes cantidades de cuerpos como 3I/ATLAS. Además, la presencia de elementos pesados en su composición complica aún más la hipótesis de su formación en un entorno tan pobre en metales.
Así las cosas, se determinó que 3I/ATLAS es un objeto extremadamente antiguo y químicamente peculiar, cuya abundancia y composición desafían nuestra comprensión sobre los procesos de formación de cuerpos interestelares.
