El USS George Washington (CVN-73), uno de los portaaviones de la clase Nimitz de la Armada de Estados Unidos, se encuentra en Oriente Medio. Con una velocidad superior a los 30 nudos, el buque afrontará una nueva misión en una región marcada por las crecientes tensiones y en la que Estados Unidos busca reforzar su capacidad de respuesta militar.

El desplazamiento tiene como objetivo relevar al USS Abraham Lincoln (CVN-72), que permaneció durante más de ocho meses en la zona realizando operaciones de alta exigencia. Durante ese periodo, el portaaviones acumuló cerca de 200 días consecutivos en el mar, lo que supuso un prolongado esfuerzo para su tripulación.
“Lo que este grupo de ataque ha logrado es verdaderamente histórico. No podría estar más orgulloso del excepcional profesionalismo y experiencia demostrados por cada miembro de este equipo durante nuestras operaciones en el área de responsabilidad del Mando Central de Estados Unidos”, señaló el contralmirante Robert E. Loughran en un comunicado de la 7ª Flota de la Armada de Estados Unidos.

¿Cómo es el USS George Washington?
El USS George Washington representa uno de los mayores exponentes del poder naval de Estados Unidos. Su construcción fue adjudicada en 1982 a Newport News Shipbuilding y comenzó en 1986. En 1990 fue bautizado por Barbara Bush con el nombre del primer presidente estadounidense y entró oficialmente en servicio el 4 de julio de 1992.
En 2017, el portaaviones inició una extensa revisión general que se prolongó durante cuatro años. Tras completar este proceso, volvió a operar en mayo de 2023 y fue destinado nuevamente a la base naval estadounidense de Yokosuka, en Japón.

Con unos 1.082 pies de eslora, equivalentes a cerca de 330 metros, el buque tiene dimensiones comparables a las de algunos de los edificios más altos del mundo. Su estructura puede soportar más de 100.000 toneladas y está diseñada para cumplir funciones ofensivas y defensivas en operaciones de gran escala.
Su sistema de propulsión está compuesto por dos reactores nucleares Westinghouse A4W, que alimentan cuatro turbinas de vapor capaces de impulsar al portaaviones a más de 30 nudos. La propulsión nuclear le proporciona una gran autonomía operativa y le permite permanecer durante largos periodos lejos de las bases terrestres.

La principal capacidad militar del USS George Washington se concentra en su cubierta de vuelo, preparada para operar hasta 90 aeronaves. Entre ellas se encuentran cazas F/A-18E/F Super Hornet, aviones de guerra electrónica EA-18G Growler, aeronaves de alerta temprana E-2D Hawkeye y helicópteros MH-60 Seahawk. Además, sus cuatro catapultas de vapor permiten lanzar aeronaves con una elevada frecuencia durante las operaciones.
Con la llegada del USS George Washington, Estados Unidos busca mantener una presencia naval permanente en Oriente Medio y conservar sus capacidades de disuasión y reacción rápida. Su despliegue también resulta estratégico para la protección de rutas comerciales clave, especialmente en zonas como el mar Rojo y el estrecho de Ormuz.
