La posible fusión de SpaceX y Tesla abriría una nueva etapa para los negocios de Elon Musk. La operación, valorada en unos 3,5 billones de dólares, todavía depende del respaldo de los accionistas y enfrenta interrogantes sobre el control de las compañías y sus relaciones con Estados Unidos y China.

El empresario confirmó que las dos compañías crearon comités especiales para estudiar la unión. Aunque Musk considera que sería una buena idea, el acuerdo no está garantizado y su aprobación podría convertirse en el principal desafío.
El control de las empresas, una de las claves del acuerdo
La fusión reuniría bajo una misma estructura dos negocios con actividades diferentes. SpaceX desarrolla cohetes reutilizables, transporta astronautas y opera Starlink, su red de internet satelital. Tesla, por su parte, fabrica vehículos eléctricos y desarrolla proyectos de conducción autónoma y robots humanoides.
Sin embargo, la operación también podría modificar la manera en que Musk ejerce su poder empresarial. El empresario concentra cerca del 82 % de los derechos de voto de SpaceX, frente a aproximadamente el 20 % de Tesla.

Garrett Nelson, analista de CFRA Research, considera que los beneficios económicos de unir las compañías serían limitados frente a la magnitud de la operación. En un informe, señaló que las posibles sinergias serían reducidas y que el acuerdo respondería principalmente a una cuestión de control.
Los accionistas tendrán la última palabra
Dan Ives, de Yorkville Ives, cree que el acuerdo tiene altas posibilidades de concretarse. “En nuestra opinión, una vez que Musk habló del acuerdo, ya no es cuestión de si sucederá, sino de cuándo”, declaró a la AFP. El analista calcula que existe un 90 % de probabilidad de que la fusión se concrete a comienzos de 2027.
No obstante, Musk reconoció que conseguir el respaldo necesario será complicado. La operación requiere el apoyo de la mayoría de los accionistas de Tesla, condición que describió como “un obstáculo bastante difícil de superar”.

La profesora de Derecho Ann Lipton, de la Universidad de Colorado, considera que las condiciones legales podrían facilitar el proceso. “Creo que, desde una perspectiva corporativa, Musk no tendrá problemas para sacar adelante el acuerdo”, afirmó. También señaló que el empresario tiene capacidad suficiente para impulsar la operación.
Estados Unidos y China, dos frentes por resolver
Más allá de las votaciones, la posible unión enfrenta desafíos políticos. SpaceX depende de contratos con la Nasa y el Pentágono, mientras Tesla mantiene una importante base de fabricación en China.
Lipton identificó estos vínculos como los principales riesgos de la operación. Una empresa que reúna los negocios espaciales de Musk con las operaciones industriales de Tesla podría atraer un mayor escrutinio de las autoridades estadounidenses por cuestiones de seguridad nacional.
Los analistas de JPMorgan plantearon una alternativa: separar las operaciones chinas de Tesla o transferir su control a un consorcio de ese país.
Por ahora, la fusión sigue en estudio. Su concreción dependerá de los términos que acuerden ambas compañías y de que los accionistas de Tesla respalden una operación que podría transformar el alcance empresarial de Musk.
*Con información de AFP.
