En video quedó registrado el instante en que una joven argentina, que se identifica como “therian”, intentó interactuar con un perro como si pudiera entenderlo.
La escena, que rápidamente se difundió en redes sociales, terminó con una mordida en el brazo y reabrió la discusión sobre los límites entre identidad personal y comportamiento con animales.
El momento que se hizo viral
Las imágenes muestran a la joven acercándose al animal con total confianza. De acuerdo con lo que se comenta en plataformas digitales, ella creía que podía establecer algún tipo de comunicación especial con el perro. Sin embargo, el desenlace fue inesperado: el can reaccionó por instinto y la mordió directamente en el brazo.
Aunque la herida no fue de gravedad, sí requirió revisión médica. El episodio generó preocupación entre usuarios que advirtieron sobre los riesgos de aproximarse a un animal sin conocer su temperamento o sin tomar precauciones básicas.
#VIRAL 🦊| THERIAN MORDIDO POR UN PERRO EN PLENA CALLE 🐶😳
— Tucumán Digital (@Tucuman_Digital) February 12, 2026
Una persona que se identifica como therian se volvió viral tras difundirse un supuesto episodio en el que habría sido mordida por un perro mientras imitaba conductas animales. La escena generó miles de reacciones y… pic.twitter.com/BNdKUfHH8D
La escena se replicó en distintas cuentas, donde acumuló miles de visualizaciones y comentarios divididos entre la sorpresa, la crítica y el apoyo hacia la joven.

¿Qué significa ser “therian”?
El concepto tiene su origen en la palabra inglesa “therianthropy”, vinculada a relatos antiguos en los que humanos y bestias se mezclaban en mitos y leyendas. En la actualidad, la idea ha tomado fuerza en internet y describe a personas que sienten una conexión profunda con un animal en particular, al que consideran parte de su identidad.

Quienes se reconocen dentro de esta comunidad suelen hablar de un “teriotipo”, es decir, el animal con el que se identifican. En redes sociales cada vez hay más videos de jóvenes que expresan esa afinidad mediante accesorios como orejas o colas y comparten rutinas relacionadas con ese vínculo simbólico.
Para algunos, se trata de una vivencia personal y emocional; para otros, de una tendencia que se expandió al ritmo de los algoritmos.
