Un nuevo análisis realizado por un equipo de antropólogos de la Universidad de Nueva York (Estados Unidos) aporta evidencias sólidas de que Sahelanthropus tchadensis, una especie descubierta a comienzos de la década de 2000, era efectivamente bípedo. El hallazgo se basa en la identificación de una característica anatómica exclusiva de los homínidos que caminan erguidos.
El estudio, en el que también participaron investigadores de la Universidad de Washington, Chaffey College y la Universidad de Chicago, fue publicado en la revista Science Advances.
Durante décadas, la comunidad científica ha debatido si este fósil, con una antigüedad cercana a los siete millones de años, presentaba bipedalismo, un rasgo clave que lo posicionaría como el ancestro humano más antiguo conocido. En esta nueva investigación, el equipo utilizó tecnología de escaneo 3D y otros métodos avanzados para identificar el tubérculo femoral en Sahelanthropus, un punto de inserción del ligamento iliofemoral —el más grande y potente del cuerpo humano—, fundamental para la marcha erguida. Además, el análisis confirmó la presencia de otros rasgos asociados al bipedalismo.

“Sahelanthropus tchadensis era esencialmente un simio bípedo, con un cerebro del tamaño del de un chimpancé, y probablemente pasaba gran parte de su tiempo en los árboles en busca de alimento y protección”, explicó Scott Williams, profesor asociado del Departamento de Antropología de la Universidad de Nueva York y director del estudio. “Sin embargo, pese a su apariencia, estaba adaptado a una postura erguida y al desplazamiento bípedo en el suelo”.

Los restos de Sahelanthropus fueron descubiertos a principios de los años 2000 en el desierto de Djurab, en Chad, por paleontólogos de la Universidad de Poitiers (Francia). Los primeros análisis se centraron en el cráneo, mientras que, dos décadas después, se publicaron estudios sobre otras partes del esqueleto, como el cúbito y el fémur, lo que reavivó el debate sobre su capacidad para caminar en dos piernas.
En el trabajo publicado en Science Advances, los científicos examinaron con mayor detalle el cúbito y el fémur mediante dos enfoques principales: la comparación de múltiples rasgos con los mismos huesos de especies vivas y fósiles, y la morfometría geométrica en 3D, una técnica estándar que permite analizar con precisión la forma de los huesos e identificar zonas de especial relevancia. Entre las especies fósiles comparadas se incluyó Australopithecus, un ancestro humano temprano conocido por el hallazgo del esqueleto de “Lucy” en la década de 1970.
El análisis identificó tres características clave que apuntan al bipedalismo en Sahelanthropus. La primera es la presencia del tubérculo femoral, punto de unión del ligamento iliofemoral que conecta la pelvis con el fémur y que hasta ahora solo se había observado en homínidos.

La segunda es la antetorsión femoral, una torsión natural del fémur que se encuentra dentro del rango de los homínidos y que permite que las piernas apunten hacia adelante, facilitando la marcha. La tercera corresponde a la estructura del complejo glúteo, identificada mediante análisis 3D, similar a la de los primeros homínidos y clave para estabilizar las caderas y permitir mantenerse de pie, caminar y correr. Aunque estos dos últimos rasgos ya habían sido señalados en estudios previos, la nueva investigación confirmó su presencia.
Además, los autores descubrieron que Sahelanthropus tenía un fémur relativamente largo en comparación con el cúbito, lo que constituye otra evidencia a favor del bipedalismo. Mientras que los simios suelen presentar brazos largos y piernas cortas, los homínidos se caracterizan por tener piernas proporcionalmente más largas.

Si bien las extremidades inferiores de Sahelanthropus eran más cortas que las de los humanos modernos, diferían claramente de las de los simios y se aproximaban a las de Australopithecus, lo que refuerza la hipótesis de una adaptación temprana a la locomoción bípeda.
“Nuestro análisis de estos fósiles proporciona evidencia directa de que Sahelanthropus tchadensis podía caminar sobre dos piernas, lo que demuestra que el bipedalismo surgió muy temprano en nuestro linaje, a partir de un ancestro que se parecía mucho a los chimpancés y bonobos actuales”, concluyó Williams.
*Con información de Europa Press










