Una imagen poco común, captada a cientos de kilómetros de la Tierra, volvió a demostrar cómo el espacio también es una ventana privilegiada para observar los fenómenos más intensos del planeta. Una astronauta de la NASA logró fotografiar un rayo azul brillante en pleno interior de una nube, una escena tan fugaz como espectacular que fue registrada desde la Estación Espacial Internacional (EEI).
Un destello azul visto desde la órbita
La secuencia muestra un relámpago de tonalidad azul que ilumina el interior de una nube durante una tormenta sobre el norte de Italia. La autora de las imágenes es Nichole Ayers, astronauta de la NASA, quien ha compartido en distintas ocasiones fotografías de fenómenos atmosféricos captados desde la órbita terrestre.
El registro se convirtió rápidamente en una de las imágenes más llamativas tomadas desde el espacio en los últimos años, no solo por su estética, sino también por el valor científico que representa para el estudio de las tormentas eléctricas.
Hello Milan! If you guys haven’t seen the lightning sequence @AstroAnnimal posted a couple weeks ago, you should go check it out! Shots like these take quite a bit of planning and timing. This video is a sequence of still pictures taken at 120 frames per second.
— Nichole “Vapor” Ayers (@Astro_Ayers) July 18, 2025
We have such a… pic.twitter.com/nCWEXN36jM
La tormenta sobre Milán
La fotografía fue tomada el 1 de julio de 2025, cuando la Estación Espacial Internacional se desplazaba a más de 400 kilómetros de altura sobre Milán, Italia. Desde esa posición, la EEI ofrecía una vista directa de una tormenta de gran extensión, ideal para este tipo de observaciones.
“Para estas fotos, tuve la suerte de que Milan estuviera cerca. Esto nos da una idea de lo grandes que pueden llegar a ser algunas de estas tormentas y relámpagos”, escribió Ayers en un comentario publicado en X, donde compartió la impactante secuencia.
Un registro que exige precisión y paciencia
Capturar un rayo desde el espacio es una tarea compleja. La EEI se desplaza a una velocidad aproximada de 28.000 kilómetros por hora, mientras que los relámpagos duran apenas fracciones de segundo y ocurren de forma impredecible.
Ayers tomó la imagen cuando llevaba cerca de un año a bordo de la estación como parte de la tripulación 10 de SpaceX, misión que concluyó sin inconvenientes con su regreso a la Tierra en agosto de 2025.
“Las tomas como estas requieren bastante planificación y sincronización. Este vídeo es una secuencia de imágenes fijas tomadas a 120 fotogramas por segundo”, explica la astronauta, dejando en claro que detrás de una sola imagen hay preparación técnica y experiencia acumulada.

La Estación Espacial como observatorio natural
La EEI se ha consolidado como una plataforma clave para la observación de la Tierra. Desde allí, los astronautas pueden registrar tormentas, huracanes, incendios forestales y otros eventos naturales con una perspectiva imposible de obtener desde la superficie.

“Desde aquí arriba tenemos una vista única de los relámpagos y hemos intentado capturar todo lo posible”, cuenta Ayers. Este tipo de registros se volverá aún más valioso si se tiene en cuenta que la estación tiene previsto dejar de operar en 2030, según los planes actuales.
El valor científico de mirar las tormentas desde el espacio
Más allá del impacto visual, la NASA subraya la importancia científica de estas observaciones. En un comunicado, la agencia explica que el estudio de tormentas desde la órbita permite analizar la atmósfera superior y comprender mejor los fenómenos eléctricos asociados a estos eventos.
Estas observaciones pueden “mejorar los modelos meteorológicos y proteger los sistemas de comunicación y las aeronaves”, agrega la NASA. Además, aportan información clave sobre la evolución del planeta, tanto por la influencia de la actividad humana como por procesos naturales.
“Este registro permite a los científicos monitorear desastres, dirigir la respuesta sobre el terreno y estudiar los fenómenos”, concluye el comunicado, reforzando la idea de que una imagen tomada desde el espacio puede ser tan valiosa para la ciencia como impactante para el público.
*Con información de DW.










