Las llamadas telefónicas se han convertido en una de las modalidades más utilizadas por los delincuentes para estafar a millones de usuarios. Muchas personas caen en estas trampas sin percatarse de que un simple error puede poner en riesgo sus cuentas bancarias y otros datos sensibles.
A través de este método, los estafadores pueden persuadir con mayor facilidad a las víctimas para que entreguen información que luego utilizan en sus fraudes. En ese contexto, las preguntas trampa se convierten en una de las estrategias más simples y efectivas para lograrlo.
¿Cómo engañan los delincuentes mediante llamadas telefónicas?
Aunque hoy en día plataformas como WhatsApp, Instagram, Gmail y otras aplicaciones de mensajería también son utilizadas para cometer fraudes mediante enlaces falsos o archivos infectados, las llamadas siguen siendo uno de los métodos más efectivos, especialmente cuando provienen de números internacionales.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Ciberseguridad de España (INCIBE), una de las modalidades recientes es el llamado fraude del “sí”, que se aprovecha de algo tan cotidiano como responder una llamada.

Este tipo de estafa está relacionado con el vishing, una técnica que combina el uso de la voz con estrategias similares al phishing para obtener datos confidenciales de las víctimas. Sin embargo, en esta modalidad el objetivo no siempre es obtener información directamente, sino grabar la voz de la persona para usarla posteriormente de forma fraudulenta.

Cuando los delincuentes logran registrar a una persona diciendo “sí”, pueden intentar utilizar ese audio como una supuesta autorización para realizar trámites, aceptar contratos o validar operaciones financieras. Incluso, en algunos casos, estas grabaciones pueden manipularse y presentarse como evidencia en procesos que podrían afectar la identidad o la reputación de la víctima.
Además, existen preguntas que conviene evitar responder, ya que pueden aumentar el riesgo de fraude. Una de las más comunes es: “¿Desea actualizar sus datos?”, o cualquier formulación que busque que el usuario confirme una autorización o una supuesta transacción.
¿Qué hacer si respondió una pregunta de este tipo?
Si una persona sospecha que pudo haber sido víctima de este tipo de engaño, lo más importante es actuar con rapidez. Aunque la situación puede generar preocupación, existen varias medidas que ayudan a reducir los riesgos.
El primer paso es mantener la calma. Aunque sentirse inquieto es una reacción natural, conservar la serenidad permite analizar lo ocurrido y tomar decisiones más acertadas para proteger la información personal.

Si durante la conversación surge la sospecha de que se trata de una llamada fraudulenta, lo más recomendable es colgar de inmediato. No se debe proporcionar información adicional ni continuar la conversación, ya que los estafadores suelen aprovechar cualquier dato o respuesta.
En caso de que la persona que llamó afirme representar a un banco, una empresa o un servicio conocido, es fundamental verificar la autenticidad de la llamada. Para hacerlo, se debe buscar el número oficial de la entidad en su página web o en documentos oficiales y comunicarse directamente con la organización.
En cualquier caso, la mejor herramienta frente a estas situaciones sigue siendo la prevención. Mantener una actitud cautelosa ante llamadas de números desconocidos, evitar compartir información personal o financiera sin verificar la identidad del interlocutor y desconfiar cuando algo resulte sospechoso son medidas clave para reducir el riesgo de caer en este tipo de estafas.
