La noche se iluminó de golpe y dejó a cientos de personas mirando al cielo en distintos puntos de Florida, un destello intenso (tan potente como la Luna) sorprendió a vecinos que, minutos después, llenaron las redes y los registros oficiales con el mismo relato: una “bola de fuego” cruzó el firmamento y desapareció en segundos.
La NASA confirmó qué fue lo que ocurrió y despejó una de las dudas más repetidas: “Este evento no fue parte de ninguna lluvia de meteoritos activa”.
Un destello inesperado que encendió las alarmas
El fenómeno se registró el 2 de febrero de 2026, pasadas las 9:30 de la noche, cuando más de un centenar de testigos en Florida enviaron reportes a la Sociedad Americana de Meteoros. No fue un avistamiento aislado: dos sistemas de observación de la NASA y varias cámaras públicas captaron el recorrido del objeto, lo que permitió reconstruir el evento con claridad.

Según la información recopilada, el brillo apareció primero sobre el Golfo de México, frente a la costa oeste del estado y avanzó durante varios kilómetros antes de perderse. Quienes lo vieron describieron un resplandor intenso con tonos verdosos y azulados, un detalle que también quedó registrado en las imágenes.

Qué dijo la NASA y por qué no fue una lluvia de meteoros
Tras revisar los datos, la agencia espacial explicó que se trató de un pequeño fragmento desprendido de un asteroide que ingresó a la atmósfera a gran velocidad.
“La bola de fuego, causada por un pequeño fragmento de un asteroide que se movía a 72,100 millas por hora, viajó al noroeste por 60 millas antes de desintegrarse a 28 millas sobre el océano”, explicó la NASA.
Ese ingreso provocó el espectáculo luminoso y su posterior desintegración sobre el océano, sin causar daños ni representar riesgo para la población.

“En su punto más brillante, el meteoro rivalizó con la Luna Llena en intensidad y exhibió un color verde azulado tanto para los observadores como para las cámaras”.
La NASA fue enfática en un punto clave: el evento no coincidió con ninguna lluvia de meteoritos activa. Es decir, no formó parte de esos fenómenos periódicos que se repiten cada año, sino que fue un episodio aislado, poco común y difícil de anticipar.










