Protegerse de los estafadores ya no es una opción, sino una necesidad. En una era digital cada vez más avanzada, los ciberdelincuentes permanecen al acecho, buscando la manera de obtener dinero y datos personales de los usuarios para lucrarse de forma ilegal, dejando graves consecuencias para las víctimas.
La inteligencia artificial y otras herramientas capaces de imitar casi cualquier comportamiento humano se han convertido en la base del problema. Los criminales han encontrado en la tecnología un aliado para actuar de manera indiscriminada, al punto de que un solo descuido por parte de los usuarios puede abrir la puerta a una ola de estafas y fraudes.
Las aplicaciones de mensajería, como WhatsApp, se encuentran entre las más afectadas. Aunque Meta, la empresa que la administra, refuerza constantemente sus medidas de seguridad, los hackers siempre encuentran nuevas formas de vulnerar los sistemas o, en el peor de los casos, de manipular las emociones de las personas para que actúen sin pensar. Esta práctica es conocida como ingeniería social.

IBM explica que “los ataques de ingeniería social manipulan a las personas para que compartan información que no deberían, descarguen software malicioso, visiten sitios web peligrosos, envíen dinero a delincuentes o cometan otros errores que comprometen su seguridad personal u organizacional”.

En este contexto, proteger las cuentas digitales es cada vez más importante, ya que reduce las oportunidades de engaño. Por ello, las nuevas funciones de seguridad cobran especial relevancia, como los recientes “nombres de usuario” anunciados por WhatsApp.
La aplicación permitirá identificar a las personas mediante nombres de usuario precedidos por el símbolo arroba (@), lo que hará posible realizar llamadas y videollamadas sin necesidad de guardar o compartir el número de teléfono. Según WABetaInfo, los usuarios podrán incluso reservar su nombre con antelación y utilizar el mismo que ya tienen en Facebook o Instagram.

Esta función elimina la obligación de compartir el número telefónico, refuerza la privacidad frente a desconocidos y reduce la exposición y el uso indebido de los datos personales.
Además, ofrece herramientas como la verificación en dos pasos, el bloqueo con huella o reconocimiento facial, y controles avanzados de privacidad para limitar quién puede ver la foto de perfil, el estado o la última conexión.
Sin embargo, la seguridad no depende únicamente de la aplicación, sino también del comportamiento del usuario. Activar las opciones de protección, desconfiar de mensajes sospechosos y no compartir códigos ni información personal con desconocidos son acciones esenciales para mantener la cuenta a salvo.










