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¿Qué tan alto es el riesgo de que ocurra otro terremoto en Colombia? La ciencia detrás de la actividad sísmica que no se detiene

En San José del Palmar y sus alrededores, la cantidad de réplicas evidencia que el subsuelo todavía atraviesa un periodo de reajuste.

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25 de agosto de 2026 a las 9:39 a. m.
El Servicio Geológico Colombiano explicó que la actividad sísmica tras el terremoto forma parte de un proceso de reajuste en las zonas cercanas al área donde ocurrió la ruptura.
El Servicio Geológico Colombiano explicó que la actividad sísmica tras el terremoto forma parte de un proceso de reajuste en las zonas cercanas al área donde ocurrió la ruptura. Foto: Montaje Semana con fotos de Getty Images

Luego de dos semanas del terremoto de magnitud 7.4 que azotó Colombia, las zonas más afectadas, especialmente en el Chocó, continúan registrando réplicas, un fenómeno que podría responder al comportamiento natural del terreno después de un sismo de gran magnitud.

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La ruptura provocada por el sismo principal modifica la distribución de las fuerzas en las rocas cercanas a la falla, por lo que algunas zonas continúan liberando energía mediante movimientos de menor intensidad. Este proceso puede extenderse durante días, semanas o incluso más tiempo, dependiendo de las características de la zona afectada.

En San José del Palmar y sus alrededores, la cantidad de réplicas evidencia que el subsuelo todavía atraviesa un periodo de reajuste. Aunque estos movimientos presentan magnitudes considerablemente menores a la del terremoto del 10 de agosto, su frecuencia puede generar preocupación entre las comunidades, especialmente porque continúan siendo perceptibles.

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La cantidad de réplicas evidencia que el subsuelo todavía atraviesa un periodo de reajuste. Foto: Foto X @elespectador

En ese contexto, la ingeniera civil y PhD en Ciencias de la Tierra y Sismología, Gina Villalobos, conocida en redes sociales como Gina Terremoto, explicó en un hilo de X por qué una zona puede mantenerse sísmicamente activa después de un evento principal. La especialista señaló que las réplicas no son movimientos aislados, sino parte del proceso mediante el cual el subsuelo busca alcanzar nuevamente un estado de equilibrio.

Por ello, cada nuevo temblor representa una liberación adicional de esfuerzos acumulados en las estructuras geológicas, aunque su ocurrencia no significa necesariamente que vaya a producirse otro terremoto de la misma magnitud que el registrado el 10 de agosto.

El Servicio Geológico Colombiano (SGC) explicó que la actividad sísmica posterior al terremoto forma parte de un proceso de reajuste en las zonas cercanas al área donde ocurrió la ruptura. De acuerdo con la entidad, la duración y frecuencia de estos eventos dependen de las características de la zona afectada y de la magnitud del sismo inicial.

El patrón detrás de las réplicas

Según la explicación de Villalobos, la actividad sísmica posterior a un terremoto tiende a disminuir progresivamente tanto en la cantidad de réplicas como en su magnitud. Este comportamiento está relacionado con la llamada ley de Omori, un patrón científico identificado en el siglo XIX por el sismólogo japonés Fusakichi Omori. La propuesta surgió a partir del análisis de las réplicas registradas después del terremoto de Nobi y describe cómo la frecuencia de estos movimientos suele reducirse conforme aumenta el tiempo desde el sismo principal.

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La ley de Omori plantea que la frecuencia de las réplicas disminuye de manera inversamente proporcional al tiempo transcurrido. Esto significa que, en términos generales, pueden registrarse numerosos movimientos durante las primeras horas y días, mientras que su número tiende a reducirse luego.

Sin embargo, el comportamiento no es idéntico en todos los casos, ya que factores como las características geológicas de la zona y la magnitud del terremoto principal pueden influir en la duración y evolución de la secuencia sísmica.