Poco antes de que se celebre una de las fechas más comerciales y emocionales del calendario, expertos en ciberseguridad lanzaron una advertencia: San Valentín 2026 podría convertirse en terreno fértil para un tipo de fraude digital y estafas que combinan romance, tecnología e inteligencia artificial (IA).
Se trata de las estafas con deepfakes, una modalidad que utiliza videos, audios e imágenes manipulados en tiempo real mediante inteligencia artificial para suplantar a parejas, exparejas o incluso a artistas favoritos, con un nivel de realismo cada vez más difícil de detectar. Este tipo de fraude no solo puede generar cuantiosas pérdidas económicas, sino también profundas afectaciones emocionales.

De acuerdo con Roger Grimes, asesor de CISO en KnowBe4, las estafas románticas se han transformado en un negocio impulsado por la IA. Ya no se basan únicamente en fotografías robadas, sino en la creación de identidades falsas completas que incluyen videollamadas simuladas en tiempo real por plataformas como Zoom o WhatsApp, y el uso de bots conversacionales capaces de fortalecer vínculos emocionales durante meses. El objetivo final es ganar la confianza de la víctima para manipularla y concretar el fraude.

Grimes señala que, incluso cuando se demuestra con pruebas claras que la persona detrás del contacto no es quien aparenta ser, muchas víctimas continúan involucradas en la relación fraudulenta.
Según explica el experto, el vínculo emocional generado funciona como una dependencia difícil de romper, al punto de que algunos afectados persisten hasta perder grandes sumas de dinero, relaciones personales e incluso su patrimonio. También relata que hay víctimas que, aun sabiendo que todo es falso, prefieren mantenerse en el engaño porque encuentran en esos mensajes afecto y validación emocional.

¿Cómo evitar caer en este tipo de estafas?
Para evitar caer en este tipo de fraudes, los expertos recomiendan no dejarse deslumbrar por la apariencia o el carisma digital y centrar la atención en cualquier solicitud de dinero. Los delincuentes suelen presionar para que los envíos se hagan con rapidez, mediante tarjetas de regalo, criptomonedas o transferencias internacionales, mecanismos que dificultan el rastreo y la recuperación de los fondos.
Aunque pocas veces piden directamente claves bancarias, cualquier excusa relacionada con viajes, supuestas emergencias médicas o inversiones debe encender las alarmas.










