Tecnología

Satélites de la NASA detectaron una anomalía que podría desatar un “súper” fenómeno: mantiene en alerta a los científicos

Estos cambios podrían anticipar un evento de gran magnitud, capaz de alterar las lluvias, los vientos y las temperaturas en diferentes regiones del mundo.

GoogleSiga de cerca las tendencias en tecnología y ciencia en Discover

20 de octubre de 2026 a las 9:30 a. m.
Foto de referencia sobre el planeta Tierra.
Foto de referencia sobre el planeta Tierra. Foto: DW

Un fenómeno climático está generando señales que podrían tener repercusiones en distintas regiones del mundo. Ante este panorama, la NASA y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) siguen de cerca la evolución de El Niño, que podría convertirse en uno de los episodios más intensos registrados desde 1950.

Expertos esperan observar cómo el choque levanta polvo y escombros en la Luna.
Algo “inusual” ocurre en la Luna: captan un extraño fenómeno nunca antes visto en su superficie

Los satélites captaron unas imágenes que muestran las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial registrando temperaturas de hasta 1,7 °C por encima del promedio histórico, mientras que el nivel del mar presenta aumentos de hasta 40 centímetros. Estos cambios podrían anticipar un evento climático de gran magnitud, capaz de alterar las lluvias, los vientos y las temperaturas en diferentes regiones del mundo.

De acuerdo con las estimaciones de la NOAA, existe un 83% de probabilidad de que el fenómeno se esté desarrollando actualmente. Las señales detectadas en el océano mantienen en alerta a los científicos y generan preocupación en países como Colombia, donde El Niño puede provocar periodos de sequía, reducir la disponibilidad de agua y afectar la generación de energía hidroeléctrica.

Un fenómeno que viene desde inicios de 2026

En enero de 2026, los satélites Sentinel-6 detectaron cerca de Micronesia, en el Pacífico occidental, una masa de agua cálida asociada con las llamadas ondas Kelvin. Estos pulsos submarinos transportan calor a lo largo de miles de kilómetros y se desplazan de oeste a este, por lo que su avance puede alterar las condiciones del océano y aportar señales tempranas sobre el desarrollo del fenómeno de El Niño.

“Las ondas Kelvin son como el latido del corazón de El Niño. Y nuestros satélites de medición del nivel del mar nos permiten observar el océano y seguir cada latido”, señaló Josh Willis, científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA.

El desplazamiento de estas aguas cálidas también influye en la atmósfera, ya que eleva la temperatura del aire sobre el océano y puede debilitar los vientos alisios, que habitualmente soplan desde América hacia Asia. Este cambio favorece la acumulación de calor en el Pacífico oriental y puede contribuir al fortalecimiento de El Niño, un proceso que los científicos siguen mediante observaciones satelitales para comprender su evolución.