Un estudio realizado por la NASA, la Institución Smithsonian y la empresa estadounidense Intuitive Machines analizó las formaciones tectónicas jóvenes de la Luna para determinar cuánto ha disminuido su tamaño a medida que su interior se enfría. La investigación, publicada en The Planetary Science Journal, presenta una de las estimaciones más precisas hasta la fecha sobre este proceso.

Los investigadores identificaron más de 10.000 movimientos de bloques jóvenes distribuidos por la superficie lunar y calcularon que el radio de la Luna se ha reducido aproximadamente 45 metros durante los últimos 400 a 800 millones de años.
A partir de los datos recopilados por el Orbitador de Reconocimiento Lunar de la NASA, los investigadores elaboraron mapas de miles de formaciones geológicas originadas por la contracción de la Luna, entre ellas crestas ubicadas tanto en las tierras altas como en los mares lunares. Estas estructuras permiten estudiar los cambios que ha experimentado la superficie del satélite natural a lo largo del tiempo.

A diferencia de la Tierra, cuya corteza está dividida en más de 15 placas tectónicas, la Luna cuenta con una sola placa continua. Por esta razón, los movimientos asociados con su contracción pueden producirse en distintas zonas de su superficie y dar lugar a sismos lunares, según informó el medio TM.
El estudio estima que el radio de la Luna disminuye entre 6 y 11 centímetros por cada millón de años, siempre que esta tasa se mantenga constante. Además, los investigadores observaron que las regiones con una corteza más gruesa presentan menos desplazamientos, indicando mayor estabilidad frente a los cambios geológicos.

Los científicos también explican que el desarrollo de estructuras tectónicas a gran escala se produjo de forma gradual debido a las características de la corteza lunar primitiva. Su composición, marcada por fracturas, gran espesor y porosidad, habría actuado como una barrera que aisló el interior del satélite y ralentizó su enfriamiento y contracción durante millones de años.
