Ciencia

Temperaturas anómalas en el Atlántico: una amenaza sin precedentes que podría agravarse de forma inminente

Este escenario podría alterar de forma significativa el equilibrio que regula gran parte del clima actual.

GoogleSiga de cerca las tendencias en tecnología y ciencia en Discover

2 de marzo de 2026, 1:24 p. m.
Ola rompiendo en la orilla de la playa.
Ola rompiendo en la orilla de la playa. Foto: Getty Images/iStockphoto

Un comportamiento inusual del océano ha llamado la atención de la comunidad científica al desviarse de los patrones conocidos y revelar cambios atípicos en su dinámica. Expertos advierten que las corrientes atlánticas podrían acercarse a un punto crítico, con efectos perceptibles en un plazo breve.

En este contexto, la comunidad experta sigue de cerca las dinámicas del Atlántico debido a los posibles efectos encadenados que podrían desencadenar. Se trata de la circulación de vuelco meridional del Atlántico (AMOC, por sus siglas en inglés), sistema oceánico que traslada aguas cálidas desde los trópicos hacia el norte y desempeña un papel clave en la regulación del clima.

El objeto generó gran asombro entre los investigadores que quedaron horrorizados.
Estos cambios han generado gran asombro entre los investigadores. Foto: Getty Images

De acuerdo con un estudio reciente de la Universidad de Copenhague, publicado en Nature Communications, este mecanismo podría colapsar hacia mediados de siglo o incluso en cualquier momento a partir de 2025, según sus estimaciones.

Este ciclo continuo influye de forma decisiva en el clima europeo. Al transportar calor hacia el norte, contribuye a mantener condiciones más templadas y húmedas en gran parte del continente, por lo que cualquier alteración en su funcionamiento podría tener efectos significativos sobre los patrones climáticos regionales.

Científicos revelan imagen inédita del cometa 3I/ATLAS que muestra un cambio inesperado y detalles nunca antes observados

Aunque no hay causas plenamente confirmadas, los investigadores señalan a las emisiones de gases de efecto invernadero como un factor probablemente vinculado al debilitamiento del sistema.

En declaraciones a Sinc, la coautora Susanne Ditlevsen advirtió que su declive podría transformar el clima de Europa occidental hasta hacerlo comparable al de Alaska. Según la experta, si el calor deja de desplazarse hacia el norte, tenderá a acumularse en los trópicos, aumentando los contrastes térmicos y favoreciendo tormentas más intensas.

Alaska
Su declive podría transformar el clima de Europa occidental hasta hacerlo comparable al de Alaska. Foto: Getty Images

Cambios abruptos de este tipo ya ocurrieron durante el último período glacial, cuando alteraciones en este sistema provocaron oscilaciones rápidas y pronunciadas de la temperatura en el hemisferio norte. Aquellos episodios implicaron variaciones de hasta decenas de grados en pocas décadas, muy superiores al calentamiento registrado en la era moderna, mostrando el alcance potencial de estos cambios.

“El problema es que no hemos visto un colapso del Amoc en los últimos 12.000 años. (...) Los declives y reinicios observados en el registro paleoclimático del último periodo glaciar fueron extremadamente bruscos", señaló Ditlevsen. Asimismo, advirtió que “no se conoce con certeza la velocidad a la que ocurriría el cambio una vez alcanzado el colapso, ya que los modelos climáticos ofrecen estimaciones muy dispares, que van desde décadas hasta siglos”.

¿Podría sobrevivir la Tierra? Científicos alertan sobre una amenaza sin precedentes que alteraría el futuro del planeta

El equipo investigador examinó las temperaturas de la superficie del mar en el Atlántico norte entre 1870 y 2020 como indicador indirecto del comportamiento de la AMOC, ya que estos registros abarcan un periodo mucho más amplio que las mediciones directas de corrientes oceánicas y permiten evaluar con mayor solidez las tendencias térmicas.

A partir de este análisis, identificaron señales tempranas de una posible transición crítica del sistema y plantean que su debilitamiento extremo podría ocurrir a partir de 2025 y, como límite más tardío, hacia finales de siglo (2095).