Una investigación internacional encontró señales de un comportamiento inesperado en las profundidades de la Tierra. El hallazgo podría ayudar a comprender mejor los procesos que influyen en los terremotos y la actividad volcánica.

Una roca conserva las huellas de su recorrido
El estudio, liderado por la Universidad de Göttingen y publicado en la revista Nature Geoscience, analizó una roca procedente de Papúa Nueva Guinea que descendió al menos 90 kilómetros bajo la superficie terrestre hace aproximadamente 4,4 millones de años.
Los investigadores examinaron pequeños rastros minerales atrapados en su interior. Entre ellos identificaron coesita, un mineral que se forma bajo presiones extremadamente elevadas y que permitió establecer hasta dónde había llegado la roca.
Sin embargo, la profundidad no fue el único aspecto relevante. Las muestras también conservaron información sobre las temperaturas que experimentó durante su descenso, lo que permitió reconstruir una parte de su historia.
El calor no siguió el patrón esperado
A unos 45 kilómetros de profundidad, la roca alcanzó aproximadamente 700 grados Celsius. Cuando llegó a más de 90 kilómetros, su temperatura rondaba los 800 grados Celsius.
La diferencia llamó la atención de los investigadores: pese a recorrer otros 45 kilómetros hacia el interior del planeta, la temperatura solo aumentó unos 100 grados.
Este comportamiento cuestiona los modelos utilizados para explicar cómo cambia el calor en las zonas de subducción, donde una placa tectónica se hunde por debajo de otra.
El doctor Jan Schönig, investigador del Centro de Geociencias de la Universidad de Göttingen, explicó la sorpresa que produjo el resultado: “Encontrar este cambio de subducción caliente a fría fue inesperado, ya que contradice nuestros modelos térmicos actuales de las zonas de subducción”.
¿Qué relación tiene con los terremotos y los volcanes?
Los científicos plantean dos explicaciones posibles. Una es que la fricción entre las placas genere más calor a poca profundidad de lo que se pensaba. La otra es que la zona estudiada fuera relativamente joven y todavía no hubiera alcanzado las temperaturas más bajas previstas por los modelos.
Ambas posibilidades podrían haber influido en el recorrido de la roca, aunque la investigación no establece una explicación definitiva.

Comprender mejor estos cambios resulta importante porque las zonas de subducción están relacionadas con los terremotos y la actividad volcánica. También intervienen en el movimiento del carbono entre la superficie y el interior terrestre, un proceso que contribuye a regular el clima a largo plazo.
Los resultados ofrecen nuevas pistas para estudiar cómo evolucionan las placas tectónicas y cómo estos mecanismos han transformado el planeta durante millones de años. No obstante, serán necesarios más estudios para determinar cómo se traducen estos hallazgos en una mejor comprensión de los fenómenos geológicos.
