La gastronomía bogotana es uno de los secretos mejor guardados con los que la capital del país atrae a propios y extraños. Sus platos típicos reflejan la historia, la cultura y las tradiciones de la ciudad.

Preparaciones como el ajiaco, la changua, los tamales, el chocolate santafereño y diversos postres tradicionales permiten a los visitantes conocer la identidad culinaria de la capital.
Además, Bogotá cuenta con una amplia oferta de restaurantes, mercados y cafés que combinan recetas tradicionales con propuestas contemporáneas, convirtiendo la experiencia gastronómica en uno de los principales atractivos para los viajeros.
En esa amplia gama de posibilidades se encuentra el restaurante más antiguo de la ciudad, que desde 1816 ha deleitado los paladares de sus visitantes con delicias gastronómicas. Entre estas, se destaca el famoso chocolate santafereño, bebida que todos quieren probar en aquel lugar.

El chocolate de La Puerta Falsa
Se trata de La Puerta Falsa, restaurante ubicado muy cerca de la Plaza de Bolívar, en el centro de la ciudad, el cual ha sido testigo del transcurrir de una ciudad que no se detiene. Para quienes llegan a la ciudad, este es un lugar imperdible de conocer y, para los habitantes, es un destino que llama a volver una y otra vez.
Se dice que allí el chocolate tiene una tradición culinaria: se caracteriza por su preparación espesa y aromática, elaborada en leche o agua, generalmente acompañada de queso, que se puede sumergir para que se derrita ligeramente, y de almojábanas o pan. Se sirve caliente y en porciones sencillas, manteniendo una preparación casera que resalta los sabores tradicionales de la antigua Santafé de Bogotá.

Es un espacio perfecto no solo para saborear el chocolate, sino también para comer un rico tamal, una esponjosa almojábana o tomar un agua de panela con queso, mientras se contempla y admira su arquitectura colonial.

Desde muy temprano, este emblemático sitio recibe a cientos de visitantes que llegan para disfrutar de un desayuno tradicional. A lo largo del día, llegan todo tipo de personalidades, entre políticos, escritores, artistas y otras figuras que disfrutan no solo de los platos, sino también de largas tertulias que resultan únicas.
Ubicado en la calle 11 con carrera 6.a, al lado de la Catedral Primada, este restaurante, que en sus inicios no tenía nombre, hace parte de la memoria histórica de los bogotanos, convirtiendo la experiencia en una especie de recorrido patrimonial, donde el atractivo principal es compartir un espacio que ha acogido a múltiples generaciones.
La combinación de su sencillez, su larga trayectoria y la permanencia en el mismo sitio lo transforma en algo más que un punto para comer o tomar algo: es un referente del centro histórico de la ciudad.
