El suroeste es una de las nueve subregiones de Antioquia; un territorio con una extensa zona de alta montaña, en muchas áreas muy quebrada, por donde hoy transitan muchos de sus habitantes, que mantienen algunas de las tradiciones de sus antepasados.
Cuenta con 23 de los 125 municipios que tiene el departamento y es un territorio que se caracteriza por su gran riqueza natural y porque es posible disfrutar de varios pisos térmicos que van desde caliente hasta frío, de acuerdo con datos de la Gobernación.
Una de esas muchas opciones para visitar es un territorio que fue habitado por los indígenas titiribíes y sinifanaes, que dejaron en este lugar innumerables vestigios y remembranzas de gran valor arqueológico, antropológico y turístico.
Se trata de Venecia, un municipio con una gran riqueza natural, que lleva el nombre de la ciudad italiana porque el territorio, al principio, era una laguna, según indica el portal oficial Corregimientos de Antioquia. De igual forma, en algún momento se le denominó Providencia.

Sus tierras se han consolidado como un importante destino turístico, gracias a sus innumerables atractivos, entre los que sobresale el Cerro Tusa, considerado la pirámide natural más alta del mundo.
Es una formación volcánica, por lo que hace millones de años probablemente se trató de un gran volcán. Es un espacio con una amplia oferta de zonas verdes, que llaman la atención de los turistas.

Las fuentes oficiales indican que es un destino apetecido por muchos aventureros, interesados en vivir una experiencia inolvidable para quienes deciden conquistarlo. Para quienes quieren aventurarse a ir hasta este lugar, las fincas alrededor del cerro ofrecen alternativas de hospedaje, piscinas naturales y una amplia oferta para vivir una experiencia diferente.
Otros atractivos imperdibles
Cuando se visita el mencionado lugar, uno de los encantos es la Diosa del espejo, una roca gigante con rostro de mujer, ubicada en uno de los costados del cerro. Su importancia radica en que era adorada por los indígenas y el nombre se le dio porque al atardecer, con los rayos del sol, se producen destellos similares a los de un espejo.

Además de este lugar encantador, este destino antioqueño ofrece otros atractivos naturales imperdibles. Por ejemplo, están las cuevas de Santa Catalina, llamadas también La Colina del Cuevero, situadas hacia el occidente del municipio.
A estas se suma el Cerro Bravo, una imponente montaña de la cordillera central. Allí es posible encontrar plantas de especies tropicales particulares de su altura, entre ellas, el musgo de varios colores, las palmas, las orquídeas y los anturios.
Los viajeros también pueden ir a la Piedra del Sacrificio y el Mirador Turístico Miraflores. La primera está ubicada a 30 metros de la vía que conduce de Venecia al corregimiento de Bolombolo, mientras que el segundo está en la parte superior del municipio. Allí es posible realizar parapente y senderismo.
