El Valle del Cauca es uno de los destinos imperdibles para visitar en Colombia. Su territorio destaca por su diversidad natural y sus paisajes, por lo que allí los viajeros se encuentran con encantos que van desde las playas del Pacífico, ideales para el avistamiento de ballenas, hasta destinos tranquilos como Buga, famoso por su basílica del Señor de Los Milagros.

De igual forma, ofrece reservas naturales, ríos y montañas perfectas para el ecoturismo y la aventura, convirtiéndose en un destino completo para todo tipo de viajeros.
Además, tiene una rica tradición gastronómica y una mezcla de culturas que se reflejan en sus festivales, su gente y su forma de celebrar la vida.
En su territorio alberga 42 municipios con diversidad de atractivos y uno de los imperdibles es La Unión, ubicado a 163 kilómetros de Cali, un destino que destaca por una tierra verde y fértil.

A este municipio se le conoce como Capital Vitivinícola de Colombia y, a diferencia de la mayoría de las demás ciudades del departamento, cuenta con una agricultura altamente diversa, pues se cultiva en gran cantidad de frutas tropicales, según el portal oficial de turismo Colombia Travel.
En sus tierras crecen cultivos como el maracuyá, papaya, guayaba, naranja, limón y uva. Este último fruto es de los más famosos de la zona, que incluso tiene su propio parque turístico.

De acuerdo con información de la Gobernación del Valle, el Parque de la Uva es un sitio de gran interés para los amantes del ecoturismo. A través de sus senderos, los turistas tienen la posibilidad de conocer todas las etapas de este cultivo.
El mecato, uno de sus encantos
La información oficial indica que este es uno de los pueblos del departamento donde se dice que el ‘mecato’ o los antojos típicos saben mejor. Por ejemplo, el pan de yuca es considerado como un manjar. Allí este producto tiene como característica que es esponjoso y suave, capaz de deleitar el paladar de cualquiera.

En este destino los viajeros también degustan roscas, pandebonos, bizcochuelos, dulce de calabaza, panelitas de coco, avena fría y trabuco, una de las bebidas tradicionales de la región. Así mismo, abundan los jugos de uva locales.
Sumado a su gastronomía, hay atractivos que vale la pena explorar. Por ejemplo, puede darse una vuelta por la iglesia La Ermita, que a pesar de ser una construcción centenaria, aún resalta por su blancura en medio de la naturaleza; es “el terrón de azúcar” del pueblo, según la Gobernación.
Los viñedos son uno de los planes para no perderse y una de las experiencias únicas, que hacen de este lugar un destino inigualable.
