En Boyacá hay destinos que llaman la atención por sus paisajes, su gastronomía y esas tradiciones que se mantienen con el paso delos años. Uno de ellos es Tibasosa, un municipio ubicado a unos 61 kilómetros de Tunja y aproximadamente a cuatro horas de Bogotá, que tiene entre sus principales atractivos una bebida poco común: el sabajón de feijoa.

Este pueblo combina montañas, biodiversidad y paisajes de páramo con una gastronomía en la que la feijoa ocupa un lugar especial. Aunque esta fruta no es originaria de Colombia, fue adoptada por Tibasosa desde 1953 y con el tiempo se convirtió en uno de los productos que más identifica al municipio.
La feijoa puede encontrarse en diferentes preparaciones. Con ella se elaboran dulces, mermeladas, helados y licores, pero una de las opciones que más sorprende a los visitantes es el sabajón de feijoa, una bebida artesanal de textura cremosa y característico color verde menta.

¿Cómo se prepara?
El licor se prepara con zumo de feijoa, huevo y aguardiente, una combinación que ha pasado de generación en generación. Su sabor dulce y su moderado contenido de alcohol lo convierten en un aperitivo que suele disfrutarse durante el día, en celebraciones familiares o en fechas especiales como Navidad y Año Nuevo.
Esta bebida en lugares tradicionales cercanos al parque principal, entre ellos el conocido Palacio de la Feijoa, además de diferentes marcas locales que han llevado el producto a otros lugares de Boyacá.
El sabajón suele venderse en presentaciones que van desde los 160 hasta los 750 centímetros cúbicos y, según la información referenciada, algunas opciones pueden conseguirse por menos de 30.000 pesos. También es común acompañarlo con amasijos, dulces y postres tradicionales del departamento.

¿Cómo llegar desde Bogotá?
Llegar a Tibasosa desde Bogotá también hace parte del atractivo. En carro, el recorrido puede pasar por municipios como Tunja, Paipa y Duitama. Otra alternativa es viajar en bus desde el Terminal de Transportes con destino al municipio.
Así, Tibasosa se presenta como una opción para quienes buscan una escapada diferente por Boyacá: un pueblo donde una fruta se convirtió en símbolo local y terminó dando origen a una bebida que hace parte de su identidad gastronómica.
