La oferta turística de Antioquia es muy amplia y en sus diferentes zonas los viajeros encuentran gran variedad de pasiajes enmarcados en montañas, valles, cascadas, ríos y pueblos coloniales que vale la pena conocer.

Una de esas subregiones es la del oriente que se caracteriza por sus climas diversos, con una oferta paisajística muy atractiva y un nivel de desarrollo general alto. Datos de la Gobernación indican que estas tierras tienen una gran riqueza hídrica que la han convertido en la mayor productora de energía de Colombia.
Por ella corren numerosos y caudalosos ríos tales como El Nare, Rionegro, El Buey, Calderas y Samaná. Está el Páramo de Sonsón, y una zona de bosque húmedo tropical llamado el sistema del altiplano.
Dado que esta subregión es cercana a la capital antioqueña, muchos de sus destinos son apetecidos por los viajeros. Allí se encuentra, por ejemplo la piedra de El Peñol, ubicada en las inmediaciones del municipio de Guatapé, uno de los lugares más turísticos del departamento.

El Peñolcito
Si bien, cientos de personas planean llegar a su cima subiendo los más de 700 escalones que brindan como premio una gran panorámica de la región, lo cierto es que muchas de ellas tal vez desconocen que muy cerca de allí, a solo unos 40 minutos, hay otro monolito imperdible, conocido como El Peñolcito.
Ubicado en el municipio de San Vicente Ferrer, en la vereda El peñolcito, a una hora de la capital antioqueña, esta piedra, a diferencia de su hermana mayor El Peñol, le brinda al visitante una experiencia natural y muy cercana, gracias a las características que posee.

Este monolito está ubicado a 12 kilómetros de la cabecera municipal y una de sus particularidades es que en su interior tiene dos túneles: uno de 13 y el otro de 18 metros de longitud y con 1,50 metros de ancho, según información del portal Turismo Antioquia Travel.
Lo mejor es que estas cavidades, formadas por procesos geológicos a lo largo de miles o millones de años, permiten que las personas puedan recorrer parte de su interior, viviendo una experiencia única.

El Peñolcito alcanza aproximadamente 80 metros de altura y cuenta con un perímetro cercano a medio kilómetro, lo que lo convierte en un escenario perfecto para la práctica de deportes extremos como escalada y rappel, según la fuente citada.
Este monolito se destaca por su belleza singular, y desde su cima o alrededor de él, los visitantes pueden disfrutar de vistas panorámicas de parcelas cultivadas y paisajes naturales que rodean la zona.
Esto se debe a que, a diferencia de otras formaciones rocosas no solo de la región sino del país, muchas de ellas adaptadas para el turismo masivo, la Piedra Peñolcito mantiene un carácter auténtico y natural.
