Cerca de Bogotá, saliendo por la autopista norte, hay diversidad de lugares para visitar y que son perfectos para una escapada corta de un día o de un fin de semana. En esta región del país hay actividades variadas que combinan naturaleza, cultura y ocio.

Entre los planes destacan, por ejemplo, recorridos por espacios históricos o arquitectónicos, visitas a museos o sitios emblemáticos, exploración de paisajes naturales mediante caminatas, senderismo o avistamiento de aves, y experiencias subterráneas o únicas, como minas o cuevas.
También se puede disfrutar de rica gastronomía, relajarse en cafés y aprovechar espacios al aire libre para el descanso y conexión con el entorno. Estos son cinco pueblos que pueden visitarse saliendo por esta vía.
Zipaquirá
Este es reconocido como uno de los pueblos más encantadores e históricos de la región. Allí las posibilidades turísticas son amplias y, por ejemplo, se puede hacer ecoturismo y vivir experiencias de aventura, hasta planes religiosos.

Uno de sus principales atractivos es la Catedral de Sal, reconocida como una de las maravillas de Colombia, cuyo viaje a su interior es imperdible, pues está 180 metros bajo tierra.
Además, el pueblo destaca por su estilo colonial, lo cual se dio porque allí se reunió la revolución comunera, antesala de la independencia. En el casco urbano hay detalles que enamoran y en la lista se incluyen sus calles empedradas, la Plaza de los Comuneros, un lugar lleno de historia y la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores.

Nemocón
Conocido por su mina de sal, este pueblo tiene varios encantos que ofrecerles a los viajeros. Quienes llegan hasta allí pueden hacer el recorrido subterráneo y explorar el pueblo colonial, además de disfrutar de la tranquilidad que ofrece este destino en lugares como el Desierto de la Tatacoita, que es perfecto para los amantes de la naturaleza.

Adicionalmente, se caracteriza por su clima y su ambiente despejado en la noche, que permite tener lindas vistas del cielo y apreciar las constelaciones.
Sopó
Este destino es ideal para los deportes extremos y las actividades de aventura. A tan solo 40 minutos de Bogotá, este pueblo sorprende con sus paisajes naturales, ideales para disfrutar de experiencias como parapente o ciclismo de montaña.
Durante los fines de semana, Sopó se convierte en un plan favorito para los bogotanos, que, además de contemplar la hermosa vista de la Sabana, pueden deleitarse con los dulces típicos en la Cabaña de Alpina. Entre sus principales atractivos se encuentra el Parque Ecológico Pionono, un espacio ideal para caminatas.

Cajicá
Muy cerca de Bogotá, este pueblo es ideal para quienes buscan un ambiente más tranquilo. Cajicá permite vivir momentos donde la historia, la cultura y la naturaleza se encuentran en un mismo lugar.

Es un destino rodeado de hermosos paisajes, que combina con una vida cultural que se refleja en festivales, conciertos y exposiciones. Sus calles que cuentan historia, su gastronomía local y su patrimonio arquitectónico hacen de Cajicá un espacio para desconectarse del ritmo urbano y disfrutar de un ambiente tranquilo.
El pueblo es un punto de partida para caminatas por sus alrededores y para disfrutar de paisajes rurales.

Suesca
Suesca se ha consolidado como un destino ideal para los amantes de los deportes extremos. Gracias a sus formaciones rocosas, este es un destino ideal y retador para quienes disfrutan de la adrenalina. Escalar, hacer rappel o recorrer las famosas Rocas de Suesca es una experiencia única que no requiere ser un experto para disfrutarla.
Además, muy cerca se encuentra el Embalse de Tominé, perfecto para practicar pesca o kayak. Su clima templado hace recomendable llevar ropa cómoda y adecuada para aprovechar al máximo todas las actividades al aire libre, pues son diversos los sitios a los que los viajeros pueden ir para vivir experiencias diferentes.
