En el aniversario 177 de Manizales, el aviturismo se abre espacio como una actividad que contribuye a dinamizar la economía local. Caldas cuenta con 802 especies de aves registradas, entre ellas 22 endémicas y 77 migratorias, una riqueza natural que atrae viajeros nacionales e internacionales.

La diversidad de aves ha impulsado el interés de observadores, fotógrafos y viajeros especializados que recorren los ecosistemas andinos. Su llegada también beneficia a diferentes sectores, como hoteles, restaurantes, transportadores, guías y operadores turísticos.
A pocos kilómetros de Manizales, la conservación de bosques altoandinos, corredores biológicos y nacimientos de agua ha permitido desarrollar experiencias de turismo de naturaleza.
“Desde hace 35 años venimos conservando nuestros bosques y, gracias a ese trabajo, hemos logrado desarrollar una oferta de turismo de naturaleza alrededor de las aves y la fotografía. Hemos creado escenarios que permiten observar y fotografiar especies que difícilmente se encuentran en otros lugares del mundo, convirtiendo la conservación en una oportunidad para atraer visitantes y generar desarrollo en el territorio”, aseguró Juan Martín, CEO de Hacienda El Bosque y miembro de la séptima generación de una familia que ha protegido este territorio.

La hacienda cuenta con más de 950 hectáreas, de las cuales el 55 % corresponde a bosques. En el lugar se registran cerca de 170 especies de aves, se protegen 22 nacimientos de agua y se conservan 25 kilómetros de cercas vivas que funcionan como corredores biológicos.
Otra iniciativa vinculada al turismo de naturaleza es Owl’s Watch, ubicada cerca de la Reserva de Río Blanco, un ecosistema que alberga una amplia biodiversidad y contribuye al abastecimiento de agua de la ciudad.
“Colombia es uno de los países más biodiversos que he conocido a lo largo de mi vida y Manizales tiene el privilegio de contar, muy cerca de la ciudad, con un lugar como la Reserva de Río Blanco: un bosque de cerca de 500 hectáreas que ha sido protegido durante décadas. Además de su enorme riqueza natural, este ecosistema provee aire fresco y cerca del 30 % del agua que consume la ciudad, lo que demuestra que conservar estos territorios es fundamental tanto para la biodiversidad como para quienes vivimos aquí”, sostiene Dennis Bailey, estadounidense y propietario de Owl’s Watch.
La ciudad tendrá una nueva oportunidad para promover esta oferta turística del 12 al 15 de noviembre, cuando reciba la Feria de Aves, un encuentro que permitirá mostrar la biodiversidad del territorio y atraer visitantes interesados en la observación de aves y la naturaleza.
