El líquido refrigerante es uno de los elementos clave que debe tener todo vehículo al día, ya que este permite el correcto funcionamiento del motor, pero con el tiempo y los kilómetros recorridos, pierde sus propiedades anticorrosivas y antioxidantes.

Por esta razón, los expertos recomiendan realizar su sustitución periódica cada 40.000 kilómetros o dos años. Esto evita el sobrecalentamiento, la cavitación en la bomba de agua y la deformación de la empaquetadura de la culata.
Es clave que en el espacio del líquido refrigerante se le aplique el aditivo especializado y no agua, ya que esta mala práctica es muy criticada por los expertos.
“El error más común de los conductores es aplicar agua de grifo al radiador o al depósito de expansión. El agua común contiene minerales como calcio y magnesio que se petrifican a altas temperaturas, obstruyendo las diminutas galerías del radiador”, dijo Ricardo Morales, especialista en peritaje automotriz y diagnóstico de averías.
Aunque muchos van al taller para que los mecánicos hagan el cambio de este producto, los manuales de taller oficiales de los fabricantes (OEM) especifican el paso a paso para que cualquier persona pueda hacerlo en el garaje de su casa.

Las herramientas que debe tener a la mano son:
- Líquido refrigerante homologado
- Agua desmineralizada o desionizada: Para el lavado previo del circuito.
- Recipiente o bandeja de drenaje: Entre 6 y 8 litros de capacidad.
- Embudo de purga alto / embudo antiderrames: Para crear presión estática al rellenar.
- Guantes de nitrilo y gafas de seguridad: El etilenglicol es tóxico y corrosivo.
- Alicate de presión o llave de expansión: Para aflojar abrazaderas o el tapón de drenaje.
El paso a paso que especifica la OEM es:
Paso 1: Enfriamiento y drenaje del sistema
- Dejar enfriar el motor por lo menos 2 horas.
- Ubicar la bandeja de drenaje debajo del radiador.
- Localizar el tapón de drenaje inferior o retirar la abrazadera de la manguera inferior del radiador.
- Retirar la tapa del depósito de expansión o del radiador para permitir la entrada de aire y agilizar la salida del fluido viejo por gravedad.
Paso 2: Lavado del circuito
- Una vez drenado el líquido usado, debe cerrar el tapón de drenaje o reconectar la manguera inferior.
- Llenar el circuito únicamente con agua desmineralizada.
- Encender el motor con la calefacción al máximo (en temperatura alta y ventilador bajo) durante 10 minutos para permitir que el termostato se abra y el agua limpia circule por el radiador de la calefacción.
- Apagar el motor, dejarlo enfriar y volver a drenar el agua de lavado. Debe repetir hasta que el agua salga completamente clara y sin sedimentos.
Paso 3: Llenado con refrigerante nuevo y purga de aire
- Cerrar de forma definitiva el tapón de drenaje y ajustar las abrazaderas.
- Conectar el embudo de purga directamente en la boca del radiador o depósito de expansión y verter el líquido refrigerante nuevo lentamente hasta alcanzar la marca de “max”.
- Buscar los tornillos de purga (presentes en la caja del termostato o en las mangueras superiores en vehículos europeos/franceses). Abrirlos ligeramente hasta que salga fluido constante sin burbujas de aire.
- Con el embudo lleno hasta la mitad, encender el motor.
- Dejar el motor encendido hasta que alcance la temperatura normal de operación y observar cómo se expulsan las burbujas de aire por el embudo.
- Acelerar suavemente a 2.000 RPM un par de veces para forzar la salida del aire acumulado en la bomba de agua.
- Verificar que el electroventilador encaje y apague de manera automática por lo menos dos veces.
Paso 4: Verificación final y nivelación
- Apagar el motor y dejar que la temperatura descienda totalmente.
- Retirar el embudo, asegurarse de que el nivel del depósito quede exactamente en la línea “max” y colocar el tapón hermético original.
- Inspeccionar visualmente que no existan goteos en las abrazaderas ni en el tapón inferior.
