General Motors, la empresa fabricante de los vehículos Chevrolet, está aprovechando su capacidad industrial para explorar nuevos mercados. Un acuerdo evidenció la participación de la compañía en el sector de defensa de Estados Unidos.

Se trata del desarrollo de componentes para misiles con el que una parte de la fábrica de General Motors trabaja para el ejército norteamericano. La fabricante tiene una división especializada para este modelo de negocio llamada GM Defense.


Se conoció que la división de General Motors aporta con sus fabricaciones al sistema de defensa aérea Patriot, el “escudo móvil” de Estados Unidos con el que pueden detectar, rastrear y destruir amenazas aéreas como misiles o aeronaves enemigas.
La filial de Chevrolet confirmó que entrega a Lockheed Martin (la mayor empresa de defensa, tecnología militar y aeroespacial del mundo) componentes claves para los interceptores PAC-3 MSE, usados en los sistemas del ejército de Norteamérica.

Es importante precisar que se trata de un modelo de negocio paralelo al de la fabricación de vehículos, pues General Motors sigue estando al mando de los autos de Chevrolet.
General Motors confirmó este negocio con Lockheed Martin
La división de defensa de GM detalló que su participación en esta industria se dio gracias a su conocida capacidad industrial. Este es su principal aporte al mecanismo de defensa de Estados Unidos.
Por su parte, Lockheed Martin destacó la velocidad de la fabricación de los componentes que le correspondían a la reconocida fábrica. Debido a su complejidad, normalmente estos componentes tardan meses o años en producirse.

Además, destacan un gran esfuerzo de GM, que logró adaptar una parte de su infraestructura diseñada para los carros y que ahora funcionara para este contexto, completamente distinto.
La fabricante adaptó la fundición de precisión y mecanizado automotriz masivo para manufacturar las carcasas y estructuras externas de alta resistencia que protegen la electrónica de los interceptores PAC-3 MSE.
Un futuro que evoca el pasado
Este no sería el único negocio de las compañías; sin embargo, su naturaleza evoca lo sucedido luego de la Segunda Guerra Mundial, cuando el mundo vio a la fabricante adaptando sus plantas de ensamblaje civiles para abastecer al ejército norteamericano.

Este no sería el único vínculo de la compañía fabricante con la de defensa. Según el medio norteamericano The Wall Street Journal, las compañías mantienen conversaciones para futuros acuerdos.
Esta información tiene sentido, puesto que Lockheed Martin confirmó que en este momento están invirtiendo entre USD$8.000 millones y USD$9.000 millones en el marco de la ampliación de algunas instalaciones de defensa en Estados Unidos.
