Bogotá y otras zonas del país se encuentran en temporada de lluvias constantes, algo que representa un desafío complejo para los conductores al disminuir la visibilidad y dificultar el frenado. Por esto mismo es importante conocer el estado de sus llantas e identificar cuando conviene hacer un cambio.
La parte de la llanta que toca el suelo se llama “banda de rodamiento”, sus surcos y canales son los que toman el agua que se acumula en la vía y la evacuan para conservar la adherencia de los neumáticos.
Cuando estos surcos pierden profundidad o se “alisan”, el neumático pierde capacidad de mover el agua, aumentando el riesgo del fenómeno conocido como “aquaplaning”, que sucede cuando entre la llanta y el suelo se forma una película de agua, algo que provoca pérdida de contacto y control del carro o moto.
Según algunos fabricantes, como Continental, se recomienda hacer el cambio de llantas cuando la profundidad del labrado llega a ser de 3 milímetros, especialmente si se busca conservar un buen desempeño sobre superficies mojadas.
Esta es la recomendación preventiva, pues el límite máximo de los fabricantes es de 1,6 milímetros en vehículos livianos, pero esperar hasta alcanzar a este nivel significa tener una evacuación de agua muy reducida, cosa que aumenta el riesgo para el conductor.
¿Cómo reviso el desgaste de las llantas?
Una de las formas más sencillas de revisar su estado es observar los indicadores de desgaste. Se trata de pequeñas barras de caucho ubicadas en los canales principales de la banda de rodamiento. Cuando la superficie de la llanta queda al mismo nivel de estas marcas, alcanzó el límite de desgaste y debe reemplazarse.
También es posible utilizar un medidor de profundidad para comprobar cuánto labrado conserva el neumático. Esta revisión debe hacerse en diferentes puntos, pues el desgaste no siempre es igual en toda la llanta.
Además, es importante prestar atención a otras señales de deterioro, como grietas, cortes, deformaciones, protuberancias o desgaste irregular. Si aparecen, lo recomendable es acudir a un centro especializado para determinar si la llanta puede seguir utilizándose o necesita ser reemplazada.
Factores de seguridad
Asimismo, el estado del labrado no es el único factor que influye en la seguridad. La empresa Goodyear recomienda comprobar de manera constante la presión de inflado, pues si es insuficiente puede afectar la tracción, el desgaste y el comportamiento del vehículo.
La medición debe realizarse con las llantas frías y siguiendo los valores indicados por el fabricante del automóvil, que suelen encontrarse en una etiqueta ubicada en el marco de la puerta del conductor o en el manual del propietario.
