Los gatos son animales muy particulares y tienen comportamientos que pueden parecer extraños porque muchas de sus conductas responden a instintos, necesidades y formas de comunicación propias de la especie.

Aunque viven con los humanos desde hace miles de años, conservan conductas relacionadas con sus antepasados, como explorar, cazar, marcar territorio, buscar lugares seguros y controlar su entorno.
A esto se suman su sensibilidad a los olores, sonidos y movimientos, así como su manera particular de relacionarse con las personas. Por eso, acciones como esconderse, amasar, frotarse contra las piernas, tirar objetos o dormir en lugares inesperados suelen tener una explicación ligada a su naturaleza felina.
Precisamente, uno de esos hábitos que parece curioso, pero que es muy común, es esconderse en sitios muy particulares como las cajas de cartón. El portal Mascoterías indica que estos peluditos tienden a esconderse en lugares tranquilos como respuesta a su instinto de protección, heredado de sus antepasados.

Espacios como cajas de cartón, debajo de la cama, cestas de ropa sucia o armarios son algunos de sus favoritos. Las cajas son uno de los escondites preferidos de los michis porque les ofrecen seguridad, tranquilidad y un espacio cálido.
Al sentirse protegidos entre sus paredes, pueden descansar, observar lo que ocurre a su alrededor o incluso jugar y rascar. Cuanto más pequeño y acogedor sea el espacio, mayor puede ser su atractivo para algunos felinos.

Debajo de la cama o en armarios oscuros, los gatos encuentran refugio durante momentos de estrés, a los que se enfrentan, por ejemplo, cuando hay personas desconocidas en casa. Estos sitios son perfectos para cuando el peludito se siente tímido y prefiere no interactuar con los invitados.
En cuanto a las cestas de ropa y armarios, son lugares que para ellos resultan cómodos porque generan un olor familiar de sus dueños. El portal Experto Animal explica que, mientras las personas se apoyan principalmente en la vista para conocer su entorno, los gatos utilizan especialmente el olfato para orientarse, reconocer a otros individuos y sentirse seguros. Los olores les permiten identificar personas y animales familiares, reconocer espacios y notar cambios en su ambiente.

Esta habilidad está relacionada con su desarrollado sistema olfativo y con el órgano vomeronasal o de Jacobson, una estructura que les ayuda a percibir feromonas y otras señales químicas que los humanos no pueden detectar.
La veterinaria Maureen Murithi, referida por este portal especializado, explica que la ropa conserva durante horas, e incluso días, el olor corporal de su propietario y para el gato ese aroma representa mucho más que una simple referencia: es una señal de familiaridad y seguridad.

Según los expertos, proporcionarles escondites seguros mejora su bienestar, manteniéndolos relajados y felices. Cuando se presentan cambios en torno a estos hábitos, los especialistas indican que pueden indicar problemas de salud y requieren atención veterinaria.
