Los perros se caracterizan por ser animales que suelen desarrollar hábitos y rutinas que nadie les enseñó directamente, lo que se debe a que parte de su comportamiento está influenciado por la genética, los instintos y conductas heredadas de sus antepasados.

Algunas acciones, como olfatear constantemente, escarbar, esconder objetos o marcar territorio, tienen raíces en prácticas que ayudaban a sus ancestros a sobrevivir. Aquí también se incluye el hábito de dar vueltas antes de acostarse.
Una conducta heredada
De acuerdo con los expertos, este comportamiento podría estar relacionado con una conducta heredada de los antepasados. Los etólogos señalan que los lobos y otros cánidos salvajes también realizan este movimiento antes de descansar, por lo que se considera una conducta asociada con mecanismos de supervivencia que se han mantenido a través de las generaciones.

Una de las explicaciones plantea que esto les permitía a los animales preparar el lugar donde iban a dormir y ubicarse de una manera que les ofreciera mayor protección.
De acuerdo con la red de clínicas VCA Animal Hospitals, aunque los perros que viven como mascotas ya no necesitan protegerse de depredadores mientras duermen en un hogar, ese comportamiento ancestral puede permanecer como parte de su instinto natural. Por eso, incluso en un entorno seguro, es común que algunos de estos peludos den varias vueltas antes de encontrar la posición en la que finalmente se sienten cómodos y seguros para descansar.

Otras razones a tener en cuenta
Según el Hospital Veterinario Asturias, otra posible explicación de este comportamiento está relacionada con la necesidad del perro de reconocer y acondicionar el espacio donde va a descansar.
Al dar círculos, puede liberar feromonas a través de las glándulas ubicadas en sus patas y dejar su olor en la superficie. De esta manera, contribuye a marcar el lugar y puede sentirse más tranquilo y seguro.

De igual forma, es posible que las vueltas tengan un propósito más sencillo: encontrar la postura y el punto más cómodos para descansar. Al moverse alrededor del sitio elegido, el peludo puede identificar dónde acomodarse mejor y buscar una zona con una temperatura más agradable, ya sea más fresca o más cálida.
Los especialistas concluyen que este hábito es completamente normal en estos animales de compañía; sin embargo, si el perro da vueltas de manera repetitiva y no logra acomodarse, se muestra intranquilo o evidencia algún tipo de dolor, esta conducta puede estar relacionada con una molestia física, estrés o ansiedad, alo que se le debe prestar atención.

Si el comportamiento aparece de forma repentina, aumenta su frecuencia o se convierte en algo persistente, es aconsejable consultar con un veterinario, quien podrá determinar si existe alguna condición de salud que esté provocando el cambio.
