Los cuidados que deben tenerse con animales de compañía como perros y gatos no son menores y uno al que se debe prestar especial atención es a la forma en que se almacena la comida, un aspecto clave para cuidar su salud.

Hay dueños de peluditos que tienen la práctica de guardar el concentrado en recipientes plásticos o contenedores diferentes al empaque original, pero hacerlo de manera inadecuada puede afectar la conservación y la calidad del alimento.
Los expertos veterinarios advierten que, al retirar el concentrado de su empaque de fábrica y trasladarlo a otro recipiente, puede aumentar su exposición a factores ambientales como el oxígeno, la luz y la humedad, condiciones que pueden acelerar su deterioro y comprometer algunas de sus propiedades.
Los empaques utilizados por los fabricantes no son elegidos únicamente por razones de presentación. Su diseño incorpora barreras y capas de protección frente a la humedad, el oxígeno y otros factores ambientales, desarrolladas para ayudar a conservar los nutrientes y mantener las características del alimento durante su almacenamiento.

Al retirar las croquetas de su empaque original, el contacto con el ambiente puede favorecer procesos como la oxidación de las grasas, lo que afecta la calidad del alimento con el paso del tiempo. Como consecuencia, es posible que se presenten cambios en su sabor, aroma y textura, haciendo que pierdan parte de su característica consistencia crujiente.
Estas modificaciones también influyen en la aceptación del alimento por parte de las mascotas. Un cambio en el olor o el sabor puede hacer que perros y gatos rechacen un concentrado que anteriormente consumían con normalidad.

Tips para cuidar la comida de las mascotas
Teniendo en cuenta lo anterior, los especialitas hacen algunas recomendaciones que deben tenerse en cuenta para preservar las condiciones saludables del alimento.
De acuerdo con el portal especializado Tienda Animal, uno de los primeros aspectos a tener en cuenta es que una vez se abre la bolsa de la comida, es importante mantenerla bien cerrada. La exposición al aire puede acelerar la oxidación y la pérdida de nutrientes.

Si se van a usar otros elementos para guardarla es clave utilizar contenedores de plástico o metal con tapas ajustadas que eviten la entrada de aire y humedad. Algunos recipientes están específicamente diseñados para almacenar comida para mascotas y vienen con dispensadores que facilitan el acceso.
No se debe mezclar el alimento nuevo con una parte del que ya se tenía, pues es posible que el viejo ya haya perdido algunas de sus propiedades y su frescura.

De igual forma, es clave limpiar regularmente el recipiente. Para evitar la acumulación de residuos y bacterias, se debe lavar y secar antes de llenarlo con nueva comida, pues esto la mantendrá siempre en las mejores condiciones posibles.
Por último, la comida debe guardarse en un lugar fresco y seco, como una despensa o un armario cerrado. Se debe evitar almacenarlo en garajes o sótanos, donde las temperaturas pueden cambiar drásticamente y la humedad también es posible que se convierta en un problema.
