Hay animales que llegan a cumplir misiones muy especiales y este parece ser el caso de Maraña, un perro criollo al que la Policía Nacional le rinde homenaje destacando su historia de vida y el aporte que brinda como miembro de la institución.

La vida de este peludito comenzó a tejer una nueva historia luego de ser encontrado en las selvas del Caquetá donde fue auxiliado por el entonces subintendente Nieto, quien años después se retiró con el grado de subcomisario, según cuenta el teniente coronel Jorge Herrera. A partir de ese momento, el animal comenzó a formar parte de los Comandos Jungla.
El encuentro en medio de la selva marcó el inicio de un vínculo muy estrecho con los uniformados que hoy lo consideran parte importante de sus vidas. Con el tiempo, Maraña dejó de ser simplemente un perro rescatado para convertirse en un comando que encontró protección y compañía. Hoy, su presencia está ligada a las labores que realizan los Comandos Jungla en diferentes zonas selváticas del país.
Herrera explica que su tutor inicial fue el patrullero Andrés Saavedra y quién ahora lo cuida es la intendente Yudy, que forma parte de esta unidad de la Policía Nacional.
Con el paso del tiempo Maraña se convirtió en un estandarte de cooperación para todos los Comandos Jungla, participando de cada una de las actividades que los integrantes desarrollan.

Es así como Maraña ha vivido experiencias poco comunes para un perro: ha hecho rappel, ha viajado en helicóptero y ha acompañado a los uniformados en diferentes recorridos por la selva.
Además, ha participado en diversas operaciones y misiones desarrolladas por estos héroes de la patria, convirtiéndose en un integrante más de los Comandos Jungla y compartiendo de cerca las exigentes labores que realizan en algunos de los territorios más apartados del país.

El teniente coronel Herrera asegura que Maraña antes que ser un animal de compañía, se ha vuelto parte importante de la unidad, pues es talagodado como un “compañero de cuatro patas con un corazón de Jungla”.
El perrito encontró en sus amigos policías un hogar, una familia y una misión que compartir y por ello ha participado en jornadas y momentos difíciles, convirtiéndose en un compañero más y en una fuente de motivación para quienes, con valentía y compromiso sirven a Colombia desde las selvas del país.
