La doctora Karolina Westlund, etóloga, profesora de la Universidad de Estocolmo y fundadora de ILLIS Animal Behaviour Courses, presentó un análisis sobre el comportamiento de perros frente a diversos estímulos.

La investigación toma como referencia los siete sistemas emocionales descritos por Jaak Panksepp, los cuales establecen que los seres humanos comparten estructuras biológicas con otros mamíferos relacionadas con el duelo, el miedo, la ira, la sexualidad, la búsqueda, el cuidado y el juego.
Como eje central de su argumentación, Westlund examinó la efectividad del método de adiestramiento conocido como clicker. Esta herramienta manual emite un sonido constante al ser presionada y se utiliza para marcar el momento exacto en que el animal realiza una conducta deseada.

Según el estudio, los perros asocian este sonido con una recompensa positiva, lo que activa sus sistemas emocionales y genera una respuesta vinculada al cumplimiento de objetivos.
El informe determina que tanto perros como humanos experimentan una reacción neuroquímica al completar tareas, lo que sugiere que la resolución de problemas es un proceso biológicamente satisfactorio. En los canes, este estado se manifiesta a través de señales físicas; de acuerdo con la experta, el movimiento de la cola hacia el lado derecho se asocia con estados de motivación, mientras que el movimiento hacia la izquierda se vincula con la desmotivación.
La investigación destaca que estimular a los perros para alcanzar metas es un factor relevante para su estabilidad emocional. El sistema de búsqueda, caracterizado por la exploración y el rastreo, es uno de los motores de conducta más potentes en la especie. Esta disposición se observa desde las camadas, donde la guía de los líderes fomenta el reconocimiento del entorno.
Bajo esta premisa, el estudio cuestiona los métodos convencionales de crianza. La doctora señaló que “servir el alimento en un plato elimina completamente la oportunidad de exploración y desafío, colocándose en el extremo opuesto del sistema emocional de búsqueda”. En entornos naturales, la obtención de recursos implica investigar, perseguir y manipular elementos para resolver problemas.
Al analizar sujetos a los que se les cambió el sistema de alimentación tradicional por uno basado en desafíos, los resultados mostraron variaciones clínicas. “Los perros que mostraban ansiedad generalizada se volvían más calmados y su sistema parecía más equilibrado, mientras que los perros más deprimidos o apáticos lograban incrementar su motivación y energía”, puntualizó Westlund.
Finalmente, el reporte, difundido por medios como La Vanguardia, sugiere modificar la rutina de nutrición de las mascotas. La recomendación técnica consiste en “convertir la hora de la comida en una actividad estimulante, por ejemplo usando juguetes interactivos, promoviendo la masticación o dispersando el alimento para forrajeo”, con el fin de equilibrar el sistema emocional de los animales.
