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Joven admitido por universidad alemana rifa Air Fryer para poder estudiar

Un ingeniero de la Universidad Nacional que pasó a la Universidad de Múnich no tiene plata para la visa. El Gobierno alemán le exige tener en la cuenta 10.300 euros o de lo contrario no podrá cumplir su sueño. La noticia de admisión llegó cuatro días después de que su padre muriera por covid -19.


Marveryck Andrés Garzón es un ingeniero mecánico. Sueña con adquirir conocimientos en el exterior que le sean útiles para enseñar en Colombia a jóvenes dedicados y talentosos, pero que como él no cuentan con los recursos económicos suficientes para poder adelantar sus estudios en universidades privadas. Está convencido de que la única manera de cerrar el ciclo de pobreza y problemas de las futuras generaciones es a través de la educación.

“Quiero dedicarme a la academia, sobre todo en la Universidad Nacional. Me gustaría ser profesor en toda la rama de programación, simulación de mecánica computacional. Por eso sé que hacer una maestría afuera me daría más oportunidades aquí en Colombia, al menos en el ámbito académico”, describió el joven talento a SEMANA.

Es egresado de la Universidad Nacional y por su buen desempeño académico trabajó durante varios años en la institución como monitor y tutor. Además, es uno de los diseñadores del laboratorio de transferencia de calor de la universidad. Recibió grado en noviembre de 2019, luego fue contratado en la Universidad Javeriana como investigador durante año y medio, y en plena pandemia, en diciembre de 2020, quedó desempleado. A los 26 años, por causa de la pandemia vivió los momentos más duros de su vida.

En la familia de Garzón la situación económica se complicó y tanto él como su mamá, que es administradora de empresas, perdieron sus empleos. Pero una desgracia mayor llegó, su padre, de tan solo 44 años, perdió la batalla contra el virus.

El padre del joven ingeniero sabía que su hijo estaba peleando por un cupo en una de las universidades más prestigiosas del mundo para el ámbito en que él se desempeña, pasar a la universidad de Múnich en Alemania no sería fácil, pero esa sería una de las principales puertas para aterrizar sus sueños.

El proceso de selección tardó más de tres meses. Su padre murió sin saber que Andrés Garzón fue aceptado por la universidad. “Mi papá tenía 44 años, pero se enfermó y en junio le hicieron la prueba covid-19 y salió positivo. No podía ni siquiera caminar, unos días tampoco tenía fuerzas para hablar. El 27 de junio a las 5:00 de la tarde se desmayó junto a mi hermana, llamaron una ambulancia que nunca llegó y unos vecinos que saben del tema trataron de reanimarlo, pero de nada sirvió”, relata con nostalgia el ingeniero.

“Cuatro días después llegó la carta de aceptación de la Universidad de Múnich. Debo confesar que ese día lloré más de tristeza que de alegría, mi papá ya no estaba para darle la noticia”, indicó. Sin embargo, se comprometió a seguir adelante con sus planes a pesar de todas las dificultades.

Aunque los costos de la educación en Alemania no son elevados, la Embajada le exige contar con al menos 10.332 euros en una cuenta bloqueada en un banco en ese país. La intensión es clara: demostrar que tiene dinero suficiente para mantenerse por un año. Ese valor en pesos colombianos equivale a unos 47 millones de pesos. “Solicitamos un crédito en el Icetex y este nos lo negó. Creemos que es porque mi mamá estuvo desempleada durante varios meses en el último año y en el trabajo actual no gana muy bien; y yo también he estado desempleado”, dijo Garzón.

Entre varios familiares con créditos y demás ha reunido algo de dinero, pero aún falta recolectar mucho más. Por eso decidieron rifar algo que fuera popular por estos días y decidieron que una olla Air Fryer sería una buena opción.

Cada boleta tiene un costo de 20.000 pesos y jugará el 23 de octubre, pero en realidad el plazo máximo es la primera semana de septiembre.

Es una carrera contra el reloj. Si no presenta la documentación antes de esa fecha, se acabará la ilusión de que Colombia muestre su talento en Alemania y que él regrese a reincorporase en la academia para educar a nuevos talentos de la mecánica.

Por eso, el joven hizo la publicación de la venta de la rifa en redes sociales, donde algunos estudiantes y profesionales de su gremio se han solidarizado. Garzón es consciente que por muy buenas que estén las ventas, no alcanzará a recolectar más de 10 millones de pesos, por lo que necesita que muchas más personas conozcan su caso y lo apoyen.

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