En Colombia, cerca de tres millones de personas viven con discapacidad y más de la mitad son mujeres, según la Encuesta de Calidad de Vida del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Muchas de ellas requieren de apoyo de sus familiares para realizar actividades cotidianas. A esta realidad se suma que millones de personas destinan varias horas al día a labores de cuidado, como lavar la ropa, acompañar a niñas, niños y adolescentes en sus tareas escolares. Estas responsabilidades aumentan considerablemente cuando se trata de personas con discapacidad y recaen, en su mayoría, sobre las mujeres.

Consciente de esta realidad, ONU Mujeres desarrolló, en el marco del proyecto “Cuidados No Remunerados, Discapacidad y Enfoque de Género Transformador” —ejecutado junto con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Unicef y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), con el apoyo del Global Disability Fund—, una estrategia que combinó dos frentes: un proceso de formación a lideresas con discapacidad a nivel nacional y un piloto de servicios de cuidados y apoyos en el barrio El Rubí, en Villavicencio.
Formación a formadoras: fortalecer el liderazgo de las mujeres con discapacidad
En Colombia existe, desde 2023, la Red Nacional de Mujeres con Discapacidad, un espacio que conecta a lideresas con discapacidad en distintas regiones del país. En el ejercicio de su liderazgo y ante la construcción de políticas públicas en los territorios y de sistemas integrales de cuidados y apoyos, el proyecto desarrolló un proceso pedagógico de Formación a Formadoras, dirigido prioritariamente a afiliadas de la Red, con el que se fortalecieron las capacidades de más de 40 mujeres con discapacidad para incidir en los sistemas locales de cuidados y apoyos.
“De este proceso me llevo varias cosas: una de estas es que hay que construir, hay que trabajar en equipo, que todo lo que nos ha hecho daño hay que dejarlo atrás y dejarlo correr. Me llevo las vivencias y buenas prácticas de todas las participantes para poder replicar en mi territorio”, aseguró Mauren Patricia Aragón, mujer con discapacidad participante del espacio de formación.
Para ONU Mujeres, el trabajo realizado es un paso hacia una sociedad en la que el cuidado sea un bien público, un trabajo reconocido y esencial, y el eje de economías más prósperas, sostenibles y justas. Esto requiere que los derechos de las mujeres con discapacidad y de las cuidadoras deben seguir en el centro de las políticas de igualdad.
