La posesión presidencial de este 7 de agosto rompió buena parte de los protocolos que han marcado las transmisiones de mando en Colombia. Aunque este acto ceremonial suele calcularse cuidadosamente, la historia demuestra que ningún libreto ha estado exento de errores, imprevistos y escenas que terminaron convirtiéndose en anécdotas inolvidables.

Uno de los episodios más recordados ocurrió en 2006, cuando al expresidente Álvaro Uribe le impusieron la banda presidencial al revés y el error tuvo que corregirse en plena ceremonia. Cuatro años antes, en su primera posesión, los atentados con morteros de las Farc en el centro de Bogotá opacaron la jornada y convirtieron la investidura en una de las más dramáticas.
En 2014, la lluvia sorprendió la ceremonia de reelección de Juan Manuel Santos, obligando a desplegar decenas de sombrillas entre mandatarios e invitados.

La posesión de Iván Duque, en 2018, tampoco escapó a los imprevistos. Las fuertes ráfagas de viento movieron parte de la escenografía, desprendieron una bandera y obligaron a funcionarios y militares a sostener elementos del montaje.
En 2022, Gustavo Petro detuvo su propia posesión para exigir el ingreso de la espada de Bolívar a la plaza de Bolívar.
Ahora, con la posesión de Abelardo De La Espriella, la historia vuelve a demostrar que las ceremonias presidenciales no solo quedan registradas por los discursos.
Los atentados opacaron la posesión (Álvaro Uribe, 2002)
Apenas 8 minutos después de iniciada la ceremonia, comenzaron ataques con morteros de las Farc contra los alrededores del Congreso y la Casa de Nariño. Mientras Uribe seguía jurando, en el centro de Bogotá había explosiones, caos y víctimas mortales. Nunca otra posesión democrática ha coincidido con un ataque de esa magnitud.

La banda presidencial quedó al revés (Álvaro Uribe, 2006)
Es quizá el error protocolario más famoso de la historia reciente. La entonces presidenta del Senado, Dilian Francisca Toro, le impuso la banda con el escudo nacional mirando hacia la espalda. El error fue corregido segundos después ante las cámaras.

El viento desarmó el escenario (Iván Duque, 2018)
Las ráfagas tumbaron parte de la escenografía, rompieron una estructura decorativa, desprendieron una bandera y obligaron a militares y funcionarios a sostener sombrillas en los discursos. Las imágenes recorrieron el país.

La alfombra dejó de ser roja (Iván Duque, 2018)
Por primera vez en muchos años, la tradicional alfombra roja fue reemplazada por una azul para el recorrido del presidente electo hacia el Capitolio. Ese cambio rompió una costumbre protocolaria.

Amparo Grisales se robó el protagonismo (Juan Manuel Santos, 2010)
La presencia de la actriz terminó convirtiéndose en uno de los temas más comentados de la jornada. Las cámaras la siguieron constantemente y su aparición recibió más atención mediática que varios invitados oficiales.

Santos saludó a su familia en plena entrada protocolaria (2014)
En lugar de dirigirse directamente al lugar asignado, el presidente interrumpió el recorrido para abrazar a varios familiares, rompiendo la rigidez habitual del ceremonial.

La banda presidencial quedó mal acomodada (Juan Manuel Santos, 2014)
Aunque pasó inadvertido para muchos asistentes, especialistas en protocolo señalaron que la banda quedó ligeramente torcida durante parte de la ceremonia, obligando a acomodarla posteriormente.

Los expresidentes Samper y Pastrana evitaron mirarse (Iván Duque, 2018)
Sentados uno al lado del otro por el protocolo, las cámaras registraron que ambos evitaron saludarse e intercambiar palabras durante prácticamente toda la ceremonia. Fue uno de los detalles más comentados de la transmisión.

Una invitada se desmayó antes del inicio (Iván Duque, 2018)
Pocos minutos antes de comenzar la ceremonia, una mujer sufrió un desmayo entre los asistentes y tuvo que ser atendida por personal médico, retrasando algunos movimientos logísticos.

Petro detuvo su propia posesión (2022)
Cuando ya todo estaba listo para continuar el acto, Gustavo Petro ordenó detener la ceremonia hasta que llevaran la espada de Bolívar a la plaza de Bolívar. La transmisión quedó suspendida durante varios minutos mientras la Casa Militar cumplía la instrucción presidencial.

La espada de Bolívar terminó siendo la protagonista (2022)
Más que el propio juramento, la llegada de la espada acaparó la atención nacional e internacional. Nunca un símbolo histórico había alterado de esa manera el desarrollo del protocolo presidencial.

