Aunque parecía que el Gobierno de Abelardo De La Espriella dispondría de unas mayorías holgadas en el Congreso para el arranque de su mandato, las diferencias con algunos sectores, especialmente con el Centro Democrático, han puesto a tambalear esos acuerdos que se habían logrado con la elección del líder de Defensores de la Patria.

El primer pulso que vivirá el Gobierno entrante en el Capitolio Nacional será la elección del próximo contralor general, que se efectuará el miércoles 12 de agosto.
Aunque el presidente De La Espriella y su ministro del Interior, Rodrigo Lara, han dicho que se apartarán de esa discusión y dejarán que el Congreso elija de manera autónoma, según los acuerdos de los partidos que respaldan a la Casa de Nariño, lo cierto es que el espaldarazo del Gobierno a un candidato es fundamental para el resultado de quien sea elegido.
El Gobierno De La Espriella no dejará cabida para que pueda suceder lo mismo que ocurrió con la elección del presidente del Senado, en la que el Pacto Histórico se terminó sumando a los votos del uribismo para derrotar al abelardismo con la elección de Honorio Henríquez, del Centro Democrático, para ese cargo. Así lo ha dicho el ministro del Interior.

“El Gobierno reconoce que el proceso de elección de contralor es autónomo y soberano del Congreso de la República. El Gobierno nacional les pide a los partidos de gobierno que escojan a un contralor anticorrupción y no procorrupción, que sea elegido por los partidos de la coalición progobierno, es decir, el Centro Democrático, el Partido Liberal, el Conservador o La U”, afirmó Lara.
Lo que sería inconcebible para el ministro de la política es que nuevamente surja una alianza entre el petrismo y el uribismo. “No tiene ninguna justificación y sería inexplicable que algunas de esas colectividades, en lugar de ponerse de acuerdo, pacten con un partido opositor y enemigo del Gobierno, como el Pacto Histórico. Eso sería injustificable e impresentable y no hay ninguna razón para que sea así. Si se dan esos acuerdos, nosotros acompañamos y bendecimos ese proceso”, aseguró el jefe de esa cartera.
SEMANA conoció que en el Pacto Histórico están esperando los movimientos de las demás bancadas para saber a qué candidato apoyar en la elección de contralor, pues estarían pensando en hacerle oposición al aspirante respaldado por el Gobierno nacional y así sabotear esa elección. Sin embargo, si las bancadas que apoyan al Gobierno respetan esos acuerdos, difícilmente podrían ganarle este pulso al abelardismo. Se tratará de la tercera gran prueba de fuego para el Gobierno entrante luego de la elección de la presidencia del Senado y de la conformación de las mesas directivas.

En la izquierda saben que no cuentan con las mayorías para ganar a voto limpio en el Congreso (63 curules) tanto esa elección como los proyectos que presente el Gobierno entrante. Por ende, en cada una de las discusiones buscarán la manera de moverse para recoger los votos necesarios de otros sectores y ganarle el pulso al abelardismo.
Reconocen que será un panorama complicado y que las discusiones pueden ser álgidas, en las que se registren fuertes enfrentamientos con otros sectores, como las bancadas de Salvación Nacional o el Centro Democrático, especialmente.
En el Pacto Histórico defenderán las tesis y los proyectos que impulsó el expresidente Gustavo Petro durante su mandato y el legado que consideran que dejó el primer gobierno de izquierda. Para ellos serán sensibles los temas relacionados con la reforma rural integral, la entrega de tierras y otros proyectos que tengan que ver con ajustes al sistema pensional, de salud y ambientales, entre otros.

En el petrismo confían en que la coalición alrededor del Gobierno comience a fracturarse por el desgaste natural del primer año y, a partir de allí, puedan arañar votos de congresistas que en algún momento fueron aliados y pertenecen a bancadas como las del Partido Liberal, la Alianza Verde o La U. Incluso no descartan que nuevamente puedan terminar coincidiendo en algún momento con parte del Centro Democrático para obtener las mayorías.
Entre los temas que se conversarán en las primeras de arranque del Congreso en la administración de Abelardo De La Espriella, se espera que se discuta la ley de presupuesto, que posteriormente sea votado el Plan Nacional de Desarrollo (PND) y luego, según los anuncios que ha hecho el mismo Gobierno, la reforma tributaria con la que tratarán de estabilizar las finanzas del Estado ante las decisiones que tomó el Gobierno Petro. Se trata de proyectos que comúnmente se tramitan en el arranque de cada mandato.
En medio de la discusión de la tributaria aparece el fantasma de que la oposición, especialmente el expresidente Petro, convoque movilizaciones en las calles, como sucedió en 2021 en el gobierno de Iván Duque, cuando dijeron que la tributaria de ese entonces iba a gravar con impuestos varios de los alimentos de la canasta familiar.
Por ahora, desde el petrismo no han anunciado que vayan a salir a protestar, pero no descartan que ese pueda ser uno de los recursos de la izquierda para oponerse desde las calles a una propuesta de este tipo.

Ya ha generado alerta en algunos sectores que Petro haya dicho que De La Espriella podría no terminar su mandato de cuatro años. “Ya por ahí hablan en las oficinas de Marco Rubio de Abelardo el Breve. Intuyen que incluso no duraría los cuatro años de gobierno, sino que la población colombiana lo haría renunciar”, dijo Petro en un discurso.
Uno de los temas álgidos en la discusión con el Congreso será la reducción del Estado que ha propuesto De La Espriella, pues varios sectores podrían no estar del todo de acuerdo con esta movida. En la izquierda tampoco apoyan las propuestas de seguridad y se opondrán a que se cierren entidades, como la Consejería de Paz; consideran que se debe dejar la puerta abierta para conversar y buscar salidas negociadas con los grupos armados criminales, una tesis que no comparte el Tigre.
El ministro Lara deberá conservar las mayorías para mantener esa gobernabilidad. Será fundamental tener cerca a la bancada del Centro Democrático, una de las más grandes del Legislativo, pero que, ante las diferencias que se han provocado, ha puesto en riesgo ese propósito.

Desde el uribismo dicen que arrancarán respaldando a De La Espriella y están confiados en que podrán ayudarlo a sacar sus propuestas adelante, pero se sabe que en el interior del partido podrían salir voces disidentes en algunos puntos que afecten la gobernabilidad del Ejecutivo.
Consideran que la elección del presidente del Senado fue un “impase” y ahora estarían enfocados en pactar acuerdos para resolver los principales problemas del país, como la salud y las finanzas del Estado, entre otros, en los que no habría mayores diferencias.
Aunque surgieron disputas entre líderes de ambos sectores, como el expresidente Álvaro Uribe y el estratega Carlos Suárez, cercano a De La Espriella, las diferencias parecen superadas. Suárez dijo que el episodio había quedado atrás, y el exmandatario afirmó que conversó con el presidente, quien lo invitó a su posesión.

El ministro Lara buscará mantener las mayorías conversando de forma armoniosa con las distintas bancadas, pero el principal reto será tener cerca los 17 votos del uribismo en el Senado. En la Cámara de Representantes, las mayorías son más amplias y eso se vio reflejado en la repartición de las mesas directivas, una movida con la que el Gobierno entrante quedó conforme y considera que se superó el traspié de la elección del presidente del Senado, para mirar hacia adelante.
