El presidente Abelardo De La Espriella demostró que en su Gobierno no habrá un trato preferencial para sus conocidos.
En las últimas horas, tomó una decisión que, en principio, no parecía fácil, pero que resolvió sin dudar: ordenó el traslado del excongresista Wadith Manzur a la cárcel La Picota, en Bogotá. Manzur estuvo recluido en la estación de Carabineros de la Policía durante el gobierno de Gustavo Petro.
SEMANA conoció que las familias De La Espriella y Manzur se conocen desde hace décadas en Córdoba. Sin embargo, el presidente hizo lo que tenía que hacer, cumpliendo la promesa de no favorecer a los involucrados en corrupción con privilegios en sitios de reclusión como estaciones policiales y militares.
Manzur es investigado por el escándalo de corrupción en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). El entonces representante a la Cámara fue presidente de la Comisión de Acusación y tuvo a cargo investigaciones contra Petro.
Los testimonios de Olmedo López y Sneyder Pinilla, exdirector y exsubdirector de la UNGRD, lo enredaron como uno de los congresistas beneficiarios de la red de corrupción que se robó esa entidad. Manzur fue elegido senador en las pasadas elecciones legislativas. Sin embargo, no pudo posesionarse en su lugar de reclusión.
Poco a poco, el país va conociendo cómo muerde el Tigre.
