La elección de Honorio Henríquez como presidente del Senado cambió las cuentas políticas que durante días se habían hecho en el Congreso de la República sobre las mayorías de la corporación.
Las 26 curules del Pacto Histórico y las 17 del Centro Democrático eran insuficientes para inclinar la balanza a favor de Henríquez, por lo que los números muestran una clara realidad: hubo congresistas de otros partidos que desobedecieron las directrices de sus bancadas.

No se puede saber a ciencia cierta qué legisladores protagonizaron ese giro en la elección de la Presidencia del Senado. Sin embargo, lo claro es que probablemente hubo conservadores, liberales e integrantes del Partido de la U que no votaron por Alfredo Deluque, quien era el favorito del Gobierno entrante de Abelardo de la Espriella.
Henríquez se impuso con 56 votos, mientras que Deluque apenas consiguió 45, pese a que, según la suma de los apoyos de los partidos de gobierno, la balanza se inclinaba a su favor.
