El procurador general de la Nación, Gregorio Eljach, no dudó al responder al programa Los Informantes, del Canal Caracol, cuando le preguntaron si era masón. “Yo sí, claro”, afirmó con vehemencia el abogado de la Universidad del Cauca.
“Soy masón y del más alto grado tres veces”, añadió.
Los masones —explicó— “somos pertenecientes a una orden universal, mundial, con más de 350 años de existencia. Y lo que procuramos es elevar al ser humano a sus mejores estadíos”.
Aclaró que la masonería no es una religión, “no tiene nada que ver, es una filosofía de vida y una forma de ver cómo uno puede ser mejor ciudadano, mejor hijo, mejor padre, mejor esposo, ciudadano”.
Eljach no es el único personaje público que hace parte de la masonería en Colombia.
El candidato presidencial Roy Barreras también hace parte de esa logia que busca el perfeccionamiento moral e intelectual del ser humano.
En septiembre de 2025, durante una visita a Caldas, donde se subió a un jeep Willys, bailó y degustó los productos del Eje Cafetero, a Barreras se le vio un particular anillo que confirma que pertenece a la masonería en Colombia. Se trata de una sortija usada por los masones grado 33, es decir, es un gran inspector general, una distinción otorgada por “servicio excepcional, liderazgo y compromiso con los principios masónicos”.
La masonería, considerada una organización que busca el perfeccionamiento moral e intelectual de sus miembros mediante ritos y símbolos, está de moda.
Desde Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander hasta magistrados de las cortes, académicos y políticos del país forman parte de ella. El expresidente del Senado Iván Name, quien está en la cárcel por el escándalo de la UNGRD, también es masón.
