Aun sin el revoltijo político en el que está metido el país en la actualidad, había sido anunciado con antelación el riesgo de que se presentara lo que hoy ocurrió en la comisión séptima de Senado, donde estaba citado el debate para estudiar la reforma pensional.
Muy a las 10 de la mañana de este miércoles 7 de junio, la presidenta de la comisión, Martha Isabel Peralta, pidió al secretario el llamado a lista, para verificar el quórum necesario para deliberar y decidir. Seis voces contestaron, lo que conformaba el número exigido para deliberar, más no para aprobar nada, ni siquiera la agenda del día.
Entre aplazamientos para dar margen de tiempo, en espera de que los parlamentarios se aparecieran, volvían de nuevo los llamados a lista, pero nada. Iban transcurriendo las horas, mientras en las afueras de la sede del parlamento se adelantaba la marcha, con la participación del propio presidente Gustavo Petro, en defensa de las reformas sociales.
El trámite de las mismas fue congelado en la Cámara de Representantes, una vez estalló lo que se ha considerado como una crisis política.
En el Senado, entre tanto, en la que se le llamó la cuadragésima séptima sesión ordinaria, estaba previsto que se iniciara la discusión para avanzar en el primer debate al proyecto de ley. No obstante, la sesión fue levantada, a lo que apeló el vicepresidente de la comisión, con la esperanza de volver a intentar hacia el medio día.
Finalmente, las cosas no se dieron y procedieron a levantar definitivamente la sesión.
Lo que viene ahora es esperar a que la mesa directiva, de nuevo, retome la agenda legislativa y cite a una próxima sesión.
Esto, en medio de los compromisos políticos que tienen los parlamentarios, de cara a las elecciones territoriales que serán en el segundo semestre.

