Con La medición del mundo (publicado en 2006), Daniel Kehlmann se convirtió en el autor más vendido en lengua alemana desde 1985, cuando Patrick Süskind publicó El perfume. A su manera irónica y única, cargada de humor oscuro, Kehlmann se puso en el mapa del mundo y se convirtió en un fenómeno literario abordando la relación entre el naturalista Alexander von Humboldt y el matemático Carl Friedrich Gauss.

Estos personajes, lejos de ser perfectos, fueron notables en sus contribuciones y mucho más nobles que G. W. Pabst, el personaje principal de su más reciente novela, El director (cuyo título en alemán traduce Espectáculo de luces), con la que se introduce al régimen nazi, algo que había querido hacer por mucho tiempo. De esta nueva novela hablará en el Hay Festival Colombia 2026, en medio de un marco de incertidumbre geopolítica global muy reminiscente al que ocurrió en la etapa que escribe en su libro, la Alemania de los años treinta y cuarenta. Sobre el libro, paralelos históricos y cine, esto le dijo a Arcadia.

ARCADIA: Vino al Hay Festival y me preguntaba si ya había estado antes y qué conoce del presente del país...
D.K.: He estado en Colombia dos veces (ahora tres). La primera fue en 2007, estuve en Bogotá. La segunda fue en el Hay Festival de Cartagena, creo que en 2022, así que hace ya cuatro años. Fue una experiencia maravillosa. Me fascinó este país increíble. No sé mucho sobre lo que está pasando políticamente en Colombia en este momento. En los últimos años todo el mundo ha estado tan enfocado en Estados Unidos que no he seguido la situación tanto como debería. Pero he visto, he escuchado, y tengo buenos amigos en Colombia. Me han contado que el país se ha ido recuperando lentamente de la guerra civil y que las cosas han mejorado en los últimos años, aunque no sé cómo están exactamente ahora. Tengo muchas ganas de aprender más.
ARCADIA: ¿Cómo ve un escritor alemán viviendo en Nueva York estos acontecimientos que se desarrollan en el presente?
Daniel Kehlmann: Son delirantes y surrealistas. No tiene sentido negarlo: hay personas que están intentando convertir a Estados Unidos en una dictadura fascista, y una de ellas es el presidente. Todavía no logro asimilar que la gente haya votado por esto y que haya ocurrido dos veces. La mayoría de la población en Estados Unidos no vota, eso no se puede olvidar. No fue una mayoría del total de la población, sino una mayoría de quienes fueron a votar, no muy amplia, pero sí significativa. Aun así, no logro entender que, después de que intentara un golpe de Estado, de que tratara de impedir la transferencia pacífica del poder y de que incluso pusiera en peligro a su vicepresidente, la gente decidiera quererlo de vuelta. Todo lo terrible que está ocurriendo se deriva de eso.
Creo que algunas personas están despertando, no sus seguidores, que lo seguirán como en una secta, pero sí los votantes indecisos. Tengo cierta esperanza: solo hay que sobrevivir los próximos tres años de pesadilla y existe una buena posibilidad de que esto termine. Es realmente terrible, por eso es importante aferrarse a un poco de esperanza, porque el panorama es muy oscuro.

ARCADIA: ¿De dónde surge esa esperanza?
D.K.: Por un lado, Trump está envejeciendo y no vivirá para siempre. Por otro lado, los votantes están despertando, y los republicanos están perdiendo elecciones en todas partes. Lo que está ocurriendo ahora no es lo que quiere la mayoría de la población de Estados Unidos.
ARCADIA: Es un autor superventas global, elogiado por figuras como Salman Rushdie. Para escribir hay que tener algo de ego, pero ¿cómo mantener los pies en la tierra con ese tipo de reconocimiento?
D.K.: No me resulta difícil, porque la importancia de la literatura en la sociedad está disminuyendo constantemente. Cada vez menos personas leen libros, y lo que la literatura es y hace solo importa a una minoría pequeña y en continuo descenso. Se puede ser un escritor muy famoso y aun así, prácticamente, nadie en el mundo conoce su nombre. Si se tiene una visión realista del mundo, se entiende que quienes nos interesamos por la literatura trabajamos en un campo muy reducido.
ARCADIA: ¿Cómo se vincula El director con su obra anterior y en qué se diferencia por completo?
D.K.: Lo que lo conecta con mis libros anteriores es cierto humor oscuro. Esta es mi novela más oscura y también la más divertida. Además, como escritor alemán, durante muchos años sentí que en algún momento debía escribir sobre los nazis y el Tercer Reich. Siempre estuve buscando la historia adecuada. Cuando descubrí la historia de Pabst, el hecho de que llegara a Estados Unidos y luego regresara a la Alemania nazi para hacer cine allí, me pareció una historia tan extraña que podía ser mi entrada a ese mundo oscuro sobre el que siempre quise escribir. En esta novela usé muchas de las técnicas, actitudes y tonos de mis libros anteriores, pero fue algo nuevo, pues al fin pude explorar algo que siempre había querido abordar.

ARCADIA: Se habla de Leni Riefenstahl, pero usted rescata a este personaje. ¿Cómo equilibra la vida real y la ficción al construir a G. W. Pabst?
D.K.: Sabemos muy poco sobre Pabst, especialmente sobre su etapa en el Tercer Reich. Hay muy poca investigación académica al respecto. La información es fragmentaria, insuficiente para una biografía. Además, no soy biógrafo. Pero para un novelista es ideal, sobre todo porque su tercera película en el Reich está perdida. Las obras de arte perdidas son maravillosas para los novelistas, porque podemos inventarlas. Utilicé la información existente y también inventé mucho, siempre basándome en lo que creía posible o plausible. Eso hacen las novelas: exploran lo que pudo haber ocurrido. Esto es ficción, y espero que algún día alguien escriba una biografía de Pabst, que leería encantado. Mi libro debe leerse como una novela.

ARCADIA: Pabst es cineasta, y el poder del cine en la Alemania nazi fue enorme. ¿Cambió su relación con el cine al escribir este libro?
D.K.: Siempre me ha interesado el cine. Mi padre fue director de televisión y teatro en Alemania y Austria. Yo mismo he trabajado un poco en cine en los últimos años. Al escribir la novela, especialmente las escenas del rodaje de su última película en el Reich, quise imaginarla de tal forma que el lector sintiera que realmente había visto esa película. Me convertí, de alguna manera, en cineasta al escribir. No querría ser cineasta de verdad, no es lo mío, pero me permití ese juego en la página escrita. Además, hay muchas técnicas cinematográficas en el libro, especialmente del cine de principios del siglo XX, aunque trasladarlas directamente al cine sería imposible; habría que buscar otras soluciones.

ARCADIA: Tengo entendido que varias de sus obras se están adaptando al cine y a las series. ¿Le resulta emocionante o intimidante?
D.K.: Lo más emocionante fue escribir material original para cine. Adapté una novela de Thomas Mann que se convirtió en una película alemana. Escribí una película para mi amigo Daniel Brühl, Next Door, que presentamos juntos en Cartagena en 2022. También escribí una serie sobre la vida de Franz Kafka. Todo eso me ayudó a escribir una novela sobre cine. Disfruto mucho escribir material original, no adaptaciones de mis propios libros. Eso se lo dejo a otros. Además, el cine es colaborativo: se trabaja con personas brillantes y talentosas, mientras que el novelista trabaja solo.
ARCADIA: Ni usted ni yo vivimos en la Alemania de los treinta, pero hoy vemos agentes sin control en las calles estadounidenses y se habla de la Gestapo. ¿Qué ecos ve usted entre lo que investigó y el presente?
D.K.: Es interesante mirar la historia. Por ejemplo, cuando la gente habla de la Gestapo, en realidad el paralelo más claro es la SA, un grupo paramilitar caótico y desorganizado que los nazis usaron en sus primeros años. También es cierto que en los treinta hubo mucha colaboración: personas que guardaron silencio o prefirieron no involucrarse, y eso es algo que sí vemos hoy en Estados Unidos.
Pero hay diferencias enormes. Los nazis eran jóvenes, extremadamente enérgicos y avanzaron a una velocidad impresionante. Destruyeron la democracia en muy poco tiempo. Creo que el paralelismo más cercano no es Europa, sino América del Sur: Argentina bajo Perón, Perú bajo Fujimori. Lo que vemos es a Estados Unidos transformándose en una dictadura al estilo latinoamericano.

ARCADIA: El mundo ya ha leído su libro. ¿Alguna reacción lo sorprendió?
D.K.: Recibí muchas reacciones de directores de cine, lo cual fue muy divertido. El título El director atrajo a muchos de ellos. Me escribieron para decirme qué había acertado sobre el cine y en qué detalles quizá no. Neil Jordan me envió un correo maravilloso, Julie Taymor habló conmigo del libro y la gran documentalista Laura Poitras también lo leyó. Fue inesperado y muy gratificante.
ARCADIA: A veces, parece, los editores tienen razón con los títulos directos...
D.K.: Exactamente...
ARCADIA: Para terminar, conversa con Philippe Sands en Cartagena. ¿Qué espera del diálogo?
D.K.: Admiro mucho a Philippe Sands. Es un gran abogado y experto en derechos humanos. Creo que hablaremos de la dimensión sistemática de las dictaduras: cómo el sistema aplasta a las personas, cómo drena la libertad y la iniciativa de todos. Él es la persona ideal para hablar de eso, por todo lo que sabe y por su experiencia profesional.
‘Leni Riefenstahl': vida sin arrepentimientos

Se estrena en el país (este 5 de febrero) Leni Riefenstahl, un documental que se sirve de material de archivo fílmico, fotográfico, audios muy personales, llamadas telefónicas y apartes de entrevistas detrás de cámaras para pintar a la cineasta del régimen nazi con ambivalencia entre la víctima que se creía y la mujer que fue.











