Luego de 10 días de intensidad intelectual, el Hay Festival Colombia 2026 cierra su edición número 21 dejando una huella imborrable, rompiendo récords de asistencia y consolidando al país como un faro del diálogo cultural en América Latina.
Más de 78.000 personas se congregaron en vivo en Jericó, Medellín y la heroica ciudad amurallada, mientras otras 140.000 siguieron las charlas por streaming, cifras que reflejan el interés por la literatura, la cultura y las artes.


Cifras que rompen moldes
La edición 2026 no fue solo un evento: fue un fenómeno. De las 78.156 participaciones presenciales, Cartagena acaparó 55.056 almas, Jericó sumó 18.000 y Medellín 4.500, con un 40 % de asistentes debutando en el festival.
“Con un programa actual e inspirador, el público que asistió de manera presencial y digital pudo interactuar con autores, pensadores y creadores de distintas disciplinas y procedencias”, afirmó Cristina Fuentes la Roche, directora del Hay Festival en Colombia, al bajar el telón en el Centro de Convenciones.

Fuentes lo resumió con crudeza: “Estamos muy satisfechos con esta edición del Hay Festival en Colombia, de que estos espacios sirvan para la conversación y la tolerancia, no para encontrar certezas, sino para explorar los múltiples matices que tiene la realidad”.
La agenda fue un torbellino diverso: literatura que corta como navaja, ciencia que cuestiona el mañana, periodismo que destapa heridas y música que une generaciones.
La inauguración, con Diego Luna y Andrés Mompotes Lemos, director de El Tiempo, llenó el teatro Adolfo Mejía. Luna desgranó su vínculo con su padre fallecido y las sombras sociales que moldearon su cine, desde Y tu mamá también hasta sus batallas en Hollywood.
Entre los autores internacionales que pisaron la Heroica, Javier Cercas relató su exclusiva con el Papa Francisco para El loco de Dios en el fin del mundo, agotando ejemplares en la Librería Nacional; Amor Towles diseccionó Un caballero en Moscú, explicando cómo una idea personal devino en superventas global; Santiago Posteguillo revivió la Roma antigua para iluminar nuestras democracias tambaleantes.
Leonardo Padura, desde Cuba, y Pilar Quintana, antioqueña de pura cepa, tejieron realidades latinoamericanas junto a Pedro Mairal y Katie Kitamura. “La creación literaria es un acto de resistencia”, pareció susurrar cada charla, con Mario Mendoza y Juan Gabriel Vásquez liderando el contingente colombiano.

Durante la cita en Cartagena no faltaron los debates espinosos. En Hablemos de Venezuela, María Corina Machado, Premio Nobel de Paz 2025, se sentó con Michael Stott del Financial Times. La conversación en torno a la crisis geopolítica y la situación en Venezuela fue el centro.

El tercer día, Silvio Rodríguez, en primicia mundial, presentó Diario de un trovador con fotos de Daniel Mordzinski y Jorge Perugorría, un viaje íntimo por diarios inéditos que emocionó hasta las lágrimas.
Brigitte Baptiste conversó sobre biodiversidad, Karen Hao y Carissa Véliz sobre cómo la inteligencia artificial vigila nuestras vidas.

Con el apoyo de Comfama, Fundación Plan y Canoa Literaria, el Hay Festival logró ramificarse en Hay Joven y Hay Comunitario e integrarse con las ciudades.
El Hay Festival no solo es un festival, es una bisagra cultural en un mundo donde las tensiones políticas crecen. “Estamos muy satisfechos con esta edición del Hay Festival en Colombia, de que estos espacios sirvan para la conversación y la tolerancia, no para encontrar certezas, sino para explorar los múltiples matices que tiene la realidad”, concluye Fuentes.










