Dentro del espectro de guitarristas en la historia del rock que ocupan un lugar que nadie más ocupa (entre ellos Jerry Cantrell y Adrian Belew, que hemos entrevistado en esta revista), muy pocos crearon un sonido doblegando la música a su voluntad y trascendiendo las seis cuerdas del instrumento, echando mano de sus claves, cables, jacks, pedales y switches, y haciendo de sus superficies espacios de mensaje activista. Quizá esa específica lista se reduzca a uno, Tom Morello, que puede agitar la revolución con sus riffs y solos, y, cuando quiere, hace sonar su guitarra como lo harían tornamesas scratchando discos de fuego o una sierra afilando una espada. “Tengo todo el kilometraje de Steve Vai y Randy Rhoads en mi haber, ¡solo que decidí tocar como R2-D2!”, explica a esta revista. Por eso, todo cae en su lugar.


Colombia no había tenido la oportunidad de experimentar en las entrañas a este músico y a su guitarra abrasadora, pero eso está por cambiar. Dentro de los reemplazos que anunció la edición XV del Festival Estéreo Pícnic, por cuenta de algunas cancelaciones, la inclusión de Tom Morello configuró un upgrade emocionante. En el festival tocará el sábado 21 de marzo. Y la situación escaló a histórica cuando se confirmó que el 19 de marzo, en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán (JEG), daría otro concierto especial.

Sobre su paso por el famoso Pícnic en el Simón Bolívar, el músico aseguró a Arcadia: “Tengo muy en cuenta que es la primera vez que toco en el país, así que quiero entregarlo todo. En el festival vamos a tocar canciones de Rage Against the Machine, de Audioslave y quiero tocar la guitarra lo mejor que pueda, también conectando con los fanáticos desde mi material solista, en el que creo. Hago un show que le da a la gente lo que quiere y que artísticamente es fiel a lo que soy”.
Sobre el show en el JEG, Morello anota que será “realmente especial” y explica que cuando es la primera vez que hace una presentación individual en un país, “tocamos mucho tiempo”. Bogotá será el último de la gira, y por eso intentará ofrecer canciones de todas las bandas que ha integrado, “desde Bruce Springsteen hasta mi banda de colegio, vamos a echar mano de todos los trucos y a darlo todo, porque han sido muy pacientes”.


Científico loco del sonido, que en vivo transformó a esta revista en 2010, cuando lo vio tocar en Buenos Aires, Morello ha sido un músico de enorme influencia desde 1992, cuando el debut de su banda Rage Against the Machine (RATM) estalló en el mundo, mezclando géneros de enorme vigencia como el rock y el hip hop (como nunca antes y como nunca después). Las guitarras pesadas y vanguardistas de Morello junto a la voz furiosa de Zack de la Rocha y la unidad de ritmo de Brad Wilk en la batería y Tim Commerford en el bajo conjuraron un huracán que todavía sirve de banda sonora para la revolución. Las letras, de alta motivación política, no han hecho más que probarse más y más ciertas. Entre muchas, “Know Your Enemy”, “Wake Up” y “Take the Power Back” tocan elementos de poder oscuro, y si se vio el patético espectáculo de Trump y sus congresistas la semana pasada, se sabe que sigue empoderado.

Pero es “Killing in the Name” la que aborda el abuso y racismo de las instituciones policiales y eclesiásticas de forma directa, la canción que los inmortaliza. Morello la considera la más significativa de un repertorio que suma 21 discos, y sería la que dispararía en una cápsula del tiempo (si bien atribuye esa decisión a sus seguidores). “No solo rockea y tiene un solo genial”, cuenta el músico. La canción incorpora la tesis de la autobiografía de Frederick Douglass, un esclavo liberado que se convirtió en orador esencial del abolicionismo. “El momento en que me convertí en un hombre libre no fue cuando me quitaron las cadenas”, expresó Douglass. “Fue cuando el amo dijo Sí y yo dije No”. Y eso es lo que significa Fuck you, I won’t do what you tell me, el rechazo a la autoridad ilegítima, que está en el corazón de la búsqueda de la justicia”, sentencia el guitarrista.

Después de tres discos excepcionales de música original (Rage Against the Machine, 1992; Evil Empire, 1996; The Battle of Los Angeles, 1999) y uno de covers (Renegades, 2000) a esa misma altura, RATM se separó cuando el cantante dio un paso al costado. Esto sucedió cuando en otra banda superlativa sucedía lo mismo, y de esa coyuntura nació Audioslave, que a los tres integrantes de RATM sumó a Chris Cornell, excantante de Soundgarden, un músico hecho de potencia y alma. Entre muchos hitos, como tocar un concierto masivo en Cuba, Audioslave creó piezas de alto octanaje e himnos como “Like a Stone”, en el que las voces, los versos y el solo se encuentran espectralmente para hacerse inolvidables. La vida siguió y Cornell dejó Audioslave después de varios trabajos. Y si bien regresó a Soundgarden, tristemente falleció en 2017. Por eso, Morello dice que, cuando toque Audioslave en Colombia, “Chris estará en espíritu”.

Ni como músico ni como activista ha detenido la marcha. Después de Audioslave, entre discos publicados por su cuenta, en los que colabora con figuras probadas y talentos jóvenes, conjuró la banda Prophets of Rage, sumando a dos MC realeza del hip hop: B-Real, de Cypress Hill, y Chuck D, de Public Enemy. Sobre ese ánimo colaborativo, dice: “Me encanta hacer colaboraciones fuera de mi zona de confort. He tocado con todo el mundo, desde Pete Seeger hasta Wu-Tang Clan, y siempre aprendo. Me encanta escuchar mi música a través del caleidoscopio de otras miradas”.
Este maestro del instrumento, del riff y del solo, nacido en Nueva York, criado en Illinois, graduado con honores de Harvard de Ciencia Política y proyectado al mundo como artista, desde Los Ángeles, es también un activista social, padre de un hijo que parece capaz de superarlo en proeza musical e hijo de Mary Morello, una madre soltera, profesora, que defendió siempre los derechos de las minorías y sigue viva y coleando a los 102 años.

Sobre el presente, asegura: “Soy un estudiante de la Historia. Es una maestra. Ha habido épocas más oscuras que esta, si bien reconozco los peligros de una teocracia fascista en Estados Unidos. Pero soy optimista, porque una resistencia surge para enfrentarla, como siempre”. Cuando le mencionamos que predica lo que aplica, poniéndose en Minnesota, ciudad recientemente invadida por ICE, Morello anota que lo hace desde los 17 años, y que “los héroes no son los músicos que aparecen y tocan 45 minutos, son las personas que viven en territorio ocupado, que defienden a sus vecinos y que resisten como pueden”.

“No sé cuál será el resultado de esta lucha”, profundiza, “pero sé que el mundo no va a cambiar solo. Eso depende de nosotros: usted, yo, la gente que leerá esto, mi audiencia en el concierto, los niños en el evento del Mes de la Historia Afroamericana al que voy a ir en 15 minutos... La historia no es algo que sucede, es algo que hacemos”. E historia se hará en Bogotá.

No se pierda la entrevista con este ídolo en este enlace, donde comparte por qué el fracaso fue el motor de su sonido y disparó una exploración musical de 20.000 horas, enfocado en crear. Confiesa cuál es su solo favorito (“Know Your Enemy”), habla del documental sobre Rob Halford que acaba de estrenar, de despedir a Ozzy Osbourne y de la increíble madre que lo hizo el hombre que es. Con ella compite aún en visitar países: “Actualmente me lleva una ventaja de tres países. Y si llego a Colombia, la ventaja se reducirá a dos”.
Y no se pierda sus conciertos. Nadie suena como él.
