Educación

Sobre pensamiento crítico en el aula: “Creo mucho más en los jóvenes que en los adultos del mundo”

Arcadia reunió al escritor y filósofo Juan Manuel Ruiz Jiménez y a Jennifer D. Klein, reconocida educadora, escritora y consultora, quien participará del congreso ‘Revolución en la Educación’ del 21 al 23 de octubre de 2026 en el Gimnasio Los Caobos. Esto dejó su imperdible conversación.

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19 de octubre de 2026 a las 5:08 p. m.
La charla entre Ruíz y Klein abordó la educación y temas como la resolución de conflictos, su país, su origen, lo sucedido en Cornell...
La charla entre Ruíz y Klein abordó la educación y temas como la resolución de conflictos, su país, su origen, lo sucedido en Cornell... Foto: Principledled Learning Strategies / Corwin Press / Montaje Arcadia

Aprovechando que la reconocida educadora y escritora estadounidense Jennifer D. Klein pasará por Colombia (un país que conoce), en el marco del Congreso Revolución en la Educación que tendrá lugar del 21 al 23 de octubre en el Gimnasio Los Caobos (una institución de la que fue rectora), Arcadia estableció un amplio espacio de diálogo entre ella y el escritor y filósofo Juan Manuel Ruiz Jiménez, en el que abordaron la formación de jóvenes personas en tiempos de alta turbulencia, polarización, desinformación y sucesos fuertes como lo sucedido en la Universidad de Cornell.

Nacido en Bogotá y radicado en Barranquilla, Ruiz es escritor, filósofo y profesor universitario de literatura y filosofía. También autor de La luz de las cosas y de numerosos artículos de investigación en estudios literarios y filosóficos. Actualmente es reconocido como uno de los principales expertos latinoamericanos en el pensamiento de Simone Weil.

Norteamericana, judía, Klein ha publicado trabajos notables en su campo (como su más reciente libro, Taming the Turbulence in Educational Leadership) y ha trabajado en cuatro continentes, reuniendo la amplia experiencia que comparte alrededor del mundo.

Además, como directora de desarrollo educativo de la Research Journalism Initiative, su carrera la ha visto trabajar con niños palestinos a través de proyectos de arte principalmente. “Un poema puede abrir una conversación que un debate político cierra. Una fotografía puede revelar una experiencia que un libro de texto no cuenta. Una videollamada puede convertir los palestinos o los israelíes en un adolescente concreto con un nombre, una familia y una historia”, ha dicho en el pasado. Ha trabajado también en comunidades africanas y latinoamericanas, como la nuestra, dando muestra de su personalidad amplia y sin tapujos. Hoy, sigue gestando caminos para transformar la educación. Esto dejó el franco, sensible y sensato encuentro.

"Un poema puede abrir una conversación que un debate político cierra. Una fotografía puede revelar una experiencia que un libro de texto no cuenta. Una videollamada puede convertir “los palestinos” o “los israelíes” en un adolescente concreto con un nombre, una familia y una historia”, dice esta reconocida y muy recorrida una educadora norteamericana y judía.
"Un poema puede abrir una conversación que un debate político cierra. Una fotografía puede revelar una experiencia que un libro de texto no cuenta. Una videollamada puede convertir “los palestinos” o “los israelíes” en un adolescente concreto con un nombre, una familia y una historia”, dice esta reconocida y recorrida educadora. Foto: Principledled Learning Strategies

Juan Manuel Ruiz: Jennifer, tu recorrido es fascinante. Eres profesora, educadora, escritora y consultora. Tienes una amplia experiencia en la teorización e investigación empírica sobre prácticas educativas. Fuiste docente durante 19 años, varios de ellos en Costa Rica y cabe destacar tu experiencia como rectora en el Gimnasio Los Caobos en Colombia, en donde, de hecho, vas a participar en el congreso Revolución en la Educación del 21 al 23 de octubre de 2026. Has publicado varios libros que han tenido mucha resonancia, entre los cuales en 2025 el libro Taming the Turbulence in Educational Leadership. ¿Cómo se gestó esa vocación docente por un lado y cómo se fue encaminando a temas tan complejos como el de darle voz a los grupos marginales y a las poblaciones que viven en medio de conflictos armados?

Jennifer D. Klein: Mi recorrido empieza en mi juventud porque mis padres tomaron la decisión de mandarme a colegios experienciales, o experimentales, también se llaman progresistas (pero en Colombia eso es un término más complejo porque tiene resonancia política). Lo que ellos vieron en mí era una estudiante que siempre iba a tener una respuesta que iría más allá de la que la maestra tenía en su cabeza. No querían que estuviera en colegios donde la maestra iba a decir: Esa no es la respuesta que busco, sino donde iban a decir: ¡Qué fascinante como ves el mundo, Jennifer, dime más! O sea, un lugar donde pudiera explicar mi pensamiento para fomentar mi creatividad, llevar mi pensamiento a otro nivel. Ahí está la base de todo. Realmente, yo fui criada así, con una educación muy centrada en mi agencia, mi protagonismo. Cada año tenía más libertad, más confianza en mis profesores, más oportunidades de pensar por mí misma, de crear proyectos propios, de viajar sola.

Yo viví en Israel y Palestina por seis meses durante mi último año de colegio, en secundaria. Lo que yo vi en el 85 en esta zona del mundo era tanta rabia, tanto uso del nombre de Dios como excusa para matar, que empecé a pensar mucho en cómo resolver conflictos en los que todo el mundo piensa que tiene la razón.
Jennifer D. Klein

El interés en el conflicto armado empezó en el momento en que se me rompió el corazón. Yo viví en Israel y Palestina por seis meses durante mi último año de colegio, en secundaria. Y lo que vi en 1985 en esta zona del mundo era tanta rabia, tanto uso del nombre de Dios como excusa para matar, que empecé a pensar mucho en cómo resolver conflictos en los que todo el mundo piensa que tiene la razón. Y todo eso se juntó en el momento en el que empecé a enseñar. Pero, al principio, yo rechacé la enseñanza, rechacé muchas cosas: no viajé durante la universidad por lo deprimida que estaba con el estado del ser humano... Y cuando empecé a enseñar fue más o menos por accidente.

O sea, yo más bien rechacé la enseñanza, rechacé muchas cosas: no viajé durante la universidad porque estaba muy deprimida con el estado del ser humano... Y cuando empecé a enseñar fue más o menos por accidente...
Jennifer D. Klein

Mi recorrido en cuanto a los estudios eran la literatura y la escritura. Quería escribir novelas. Pero llegué a Costa Rica en 1994 y el trabajo que encontré fue el de maestra de secundaria de inglés en un colegio internacional. Ahí empecé a ver la oportunidad de impactar de manera importante la vida de esos jóvenes, de ser una adulta con la cual podían sentir mi confianza. Yo les veía a cada uno como un ser humano completo: no como alguien a quien tenía que corregir en el aula, sino una persona a la que tenía que crearle las condiciones para su crecimiento, sin forzar un solo camino. Desde mi juventud, esta idea de que la enseñanza viene más del estudiante que del maestro me ayudó muchísimo. Estuve 19 años en el aula enseñando, me encantó.

J.M.R.: En tu recorrido tuviste muchos años de educación exclusivamente femenina y quisiera que me hablaras de esto porque obviamente es importante enmarcar esta oportunidad de hablar contigo con los recientes sucesos terribles de Cornell en Estados Unidos. Y quisiera que nos hablaras de esto porque tal parece que estamos haciendo algo mal con nuestros chicos en su educación. En tu acercamiento a las chicas, a las mujeres, en esa amplia experiencia con las niñas, ese acercarse a sus voces, a sus maneras de escucha, ¿encontraste claves para la resolución de conflictos, la pacificación de la sociedad y quizá la pacificación del hombre como tal?

J.K.: Fascinante. Bueno, no estaba esperando esta pregunta, pero te daré mi respuesta. Yo creo que el enfoque en cómo tenemos que enseñar a los varones sí es importante, pero no es todo el cuento. Yo, dentro de un colegio de damas, tenía la oportunidad de ayudarles a conocerse a sí mismas, y no ser tan regidas por las ideas de los demás ni tan influidas por el interés del varón. Porque durante la secundaria se empiezan a distraer muchísimo los dos géneros. Lo que vi muchas veces era que las niñas tampoco entendían por qué hablábamos tanto del feminismo, de la importancia de su voz, de su fuerza, de conocerse bien para nunca ser manipuladas. En el contexto de un colegio de damas creo que el argumento es difícil de hacer porque no sentían esa influencia durante el día escolar; entonces empezaron a decirnos a nosotras las profesoras que éramos de otra época. Pero todas regresaron de su primer año en la universidad diciendo: Ahora sí entiendo. Ya habían visto la diferencia de la dinámica entre los varones y las damas en un contexto mixto.

Mirando la situación de Cornell, reflexiono mucho sobre mi educación universitaria, porque mi universidad estaba dentro de este caos sobre Epstein. Hace seis meses Bard College estaba en las noticias; el director de la universidad estaba recibiendo donaciones de Jeffrey Epstein y no controlando bien los derechos sexuales. Me parece muy importante en este momento hablar de eso.
Jennifer D. Klein

Mirando la situación de Cornell, reflexiono mucho sobre mi educación universitaria, porque mi universidad estaba dentro de este caos sobre Epstein. Hace seis meses Bard College estaba en las noticias; el director de la universidad estaba recibiendo donaciones de Jeffrey Epstein y no controlando bien los derechos sexuales. Me parece muy importante en este momento hablar de eso. Es una conversación que tenemos que tener con las damas y con los varones: sobre lo que es el consentimiento en todo sentido, desde los 2 años incluso: ¿puedo darte un abrazo o no?, o hasta ¿estás bien si te toco ahí?. Debemos tener esta conversación con las damas, con los varones y con ellos dos juntos, a todas las edades. Y también tenemos que cambiar algunos de los sistemas en sí. Por ejemplo, escuché que ahora en Cornell no pueden tener ninguna fiesta en los clubes de fraternidad; eso no es una solución, es cortar su vida social, pero no resuelve el problema de fondo. Empezar a ver a la mujer (y también a otros hombres) como seres humanos completos que merecen tener una voz en lo que les pasa es esencial, tanto dentro como fuera del aula.

J.M.R.: Tú eres estadounidense, has vivido en Colombia mucho tiempo, fuiste rectora del Gimnasio Los Caobos. Son dos países con un pasado muy violento, Estados Unidos y Colombia. Quisiera preguntarte si a través de tu experiencia reflexionando sobre la violencia, que veo que es uno de los tópicos que más te llaman la atención, pudiste forjarte algunas ideas que nos pudieras mencionar. ¿Pensaste alguna vez ‘¿Esto puede favorecer el camino de la paz en Colombia?’

J. K.: Sí, claro. Voy a dar un taller en el Congreso la próxima semana sobre cómo enseñar perspectivas durante tiempos de conflicto. En todos los colegios del mundo veo que siempre se dice que formamos ciudadanos globales, jóvenes con pasión... esas palabras siempre aparecen en la misión de cualquier colegio, pero evitamos los temas más difíciles casi siempre. Lo digo con todo respeto, creo que todos los países tienen dificultades con eso; tal vez son diferentes los temas tabú, dependiendo del país.

Voy a dar un taller en el Congreso la próxima semana sobre cómo enseñar perspectivas durante tiempos de conflicto. En todos los colegios del mundo veo que siempre se dice que formamos ciudadanos globales, jóvenes con pasión... esas palabras siempre aparecen en la misión de cualquier colegio, pero evitamos los temas más difíciles.

Lo que experimenté en Colombia me encantó: ver la orientación hacia la enseñanza para la paz me pareció excelente. Yo lo tomé muy en serio, no como un mandato del Ministerio, sino como algo necesario. Lo que vi es que hay una intención ahí. Ahora, no sé si realmente los sistemas en Colombia y en Estados Unidos están hablando de todos los temas cuando hablan de eso. Yo diría personalmente que la causa central de la violencia, la guerra y el conflicto casi siempre es la escasez o la diferencia de oportunidad entre diferentes estratos o razas; la necesidad básica está ahí en alguna parte del problema. Y creo que muchas veces en la educación es más fácil hablar de los casos más obvios, como la igualdad de la mujer al lado del hombre. Pero en el momento en que empezamos a tocar el racismo, las diferencias religiosas o confrontar la parte socioeconómica, se nos vuelve muy difícil.

Dentro del aula, muchas de las estrategias que enseño empiezan y terminan con los estudiantes en sí: ¿Cuáles son tus opiniones y de dónde vienen? ¿Cómo te criaron para pensar? ¿En cuáles momentos has tenido conflictos con las ideas de tu familia o de tu iglesia? Y empezamos a tener una conversación constructiva...
Jennifer D. Klein

Diría que el problema es de los adultos, no de los jóvenes. En la educación tenemos una responsabilidad fuerte de enseñar a los jóvenes sobre cómo tener esas conversaciones difíciles, cómo entender la perspectiva de otra persona y entender que, aunque su experiencia sea totalmente diferente a la mía, es una experiencia real que creó sus perspectivas sobre el mundo y su vida. Dentro del aula, muchas de las estrategias que enseño empiezan y terminan con los estudiantes en sí: ¿Cuáles son tus opiniones y de dónde vienen? ¿Cómo te criaron para pensar? ¿En cuáles momentos has tenido conflictos con las ideas de tu familia o de tu iglesia? Empezamos a tener una conversación constructiva donde los jóvenes entienden que su responsabilidad es inclinarse hacia la incomodidad y tratar de entender las perspectivas más allá de las suyas. Los padres de familia a veces son parte de la dificultad, ponen resistencia. En Taming the Turbulence, digo que la resistencia viene de la diversidad, la inclusión o muchos temas según el contexto. La resistencia puede venir incluso desde el ministerio y el gobierno, pero también de muchos otros niveles, hasta del profesor o la profesora que tiene angustia y miedo de causar un desastre en su aula o una fuerte reacción de los padres tras una conversación de este tipo.

Sobre 'Taming the Turbulence' (2025), Charity Marcella Moran considera que "Jennifer D. Klein le ha regalado al ámbito educativo una obra maestra; un texto que se lee como una cariñosa carta dirigida a todo líder que se atreve a actuar en beneficio de los estudiantes, en un mundo cada vez más reacio al progreso".
Sobre 'Taming the Turbulence' (2025), Charity Marcella Moran considera que "Jennifer D. Klein le ha regalado al ámbito educativo una obra maestra; un texto que se lee como una cariñosa carta dirigida a todo líder que se atreve a actuar en beneficio de los estudiantes, en un mundo cada vez más reacio al progreso". Foto: Corwin

J.M.R.: Creciste en una familia judía de tradición sionista y empezaste a cuestionar esa mirada desde muy joven. Quisiera que nos hablaras un poco de esa experiencia familiar y de ese cuestionamiento, pues tienes una trayectoria de vida bastante única que trae perspectivas que pocas personas tienen hoy en día.

J. K.: Yo empecé a cuestionar el cuento de los orígenes de esta zona del mundo cuando tenía como 6 o 7 años, porque estábamos estudiando la llegada de los judíos a la tierra prometida en una escuela judía. Llegaron a Jericó y empezaron a tener guerra. Yo, muy alarmada, preguntaba: ¿Por qué la guerra si era una tierra prometida? Porque hay gente viviendo ahí. ¿Por qué esa necesidad de violencia? Me mandaron a casa ese día porque insistí en preguntar: ¿Por qué Dios haría una promesa de dar la misma tierra a una gente, si no pueden encontrar un compromiso, manejar una colaboración? ¿Qué tipo de Dios es este?

Mis padres sufrieron con mis preguntas. No era fácil para mi mamá escucharme defendiendo a los palestinos o diciendo que ser víctimas y después victimizar a los demás no me parecía justo.
Jennifer D. Klein

Empezó esa conversación, porque en mi casa lo más importante era la justicia social, que sí estaba conectada a los valores judíos. Ahora, no soy religiosa porque a los 17 años corté totalmente el vínculo con el judaísmo en el sentido religioso y en el sentido político. Mis padres sufrieron con mis preguntas. No era fácil para mi mamá escucharme defendiendo a los palestinos o diciendo “Ser víctimas y después victimizar a los demás no me parece justo”. Pero estos aprendizajes me impactaron en el sentido en que, cuando entré al aula, vi que mi rol no es convencer a los jóvenes de una opinión en particular, sino ayudarles a saber cómo pensar, cómo comparar experiencias. No todos los jóvenes van a estar apasionados con la justicia ni quieren el mismo camino.

Lo que hago más que nada es ayudar a los profesores a ver cómo, por medio de sistemas y protocolos de diseño educativo, pueden lograr que los estudiantes hablen, piensen y tomen su propio camino. En Caobos vimos jóvenes con diferentes pasiones: uno tratando de hacer una máquina de compost sin mal olor, otro aprovechando el agua de lluvia. No son mis pasiones las que importan en el aula, sino las de los jóvenes: ayudarles a encontrar sus pasiones, sus talentos y su propósito en la vida. Si como educadores mantenemos una mano fuerte en una sola trayectoria estandarizada, coartamos esa libertad de ser. Yo creo mucho más en los jóvenes que en los adultos del mundo; si les enseñamos a entender las necesidades y experiencias de los demás, vamos a ver inventos e iniciativas increíbles para crear un mundo más justo.

Los directores Yuval Abraham y Rachel Szor, ganadores del Premio Especial del Jurado por "Naza", posan en la alfombra roja tras la ceremonia de clausura de la 83.ª edición del Festival de Cine de Venecia. Foto: Stefano RELLANDINI / AFP
Documental israelí sobre ataques a civiles en Gaza gana premio especial del jurado en Venecia

J.M.R.: Quisiera preguntarte también por las metodologías que empleaste con poblaciones palestinas. ¿Crees que en esa situación tan terrible entre israelíes y palestinos podrían encontrarse formas de pedagogía para modificar la percepción mutua en las nuevas generaciones? Me acordé de la cita de Sócrates en el Gorgias, donde contesta que la violencia destruye más a quien la comete que a quien la padece. ¿Viste alguna posibilidad pedagógica que pudiera cambiar este estado de cosas?

J. K.: Bueno, yo enseñé poesía en el West Bank (Cisjordania) durante un verano en Palestina, pero realmente no he enseñado a palestinos e israelíes juntos. Mi trabajo era traer voces que no estaban dentro de la conversación en el aula, ayudar a los profesores a traer esas voces palestinas que no estaban representadas. Encontramos varias metodologías pedagógicas, todas basadas en proyectos, en el pensamiento y creación del joven.

Por ejemplo, hicimos actividades donde los estudiantes vieron fotos o arte creado por jóvenes de esa región y escribieron su reacción, poesía o ensayos. Miramos arte urbano como el de Banksy para entender sus intenciones y qué nos dice a nosotros como individuos. Uno de los aprendizajes más importantes que he tenido en la vida es que enfocarnos en los seres humanos y sus experiencias propias, y menos en la conversación política, era la única manera de evitar explosiones y ayudar a los jóvenes.

Una actividad que recomiendo para cualquier conflicto es tomar un solo evento y buscar de 3 a 5 medios de comunicación distintos (periódicos, revistas) para ver cómo pintan el mismo evento. Los estudiantes empiezan a entender que lo que presenta el medio es solo una perspectiva.
Jennifer D. Klein

Una actividad que recomiendo para cualquier conflicto es tomar un solo evento y buscar de 3 a 5 medios de comunicación distintos (periódicos, revistas) para ver cómo pintan el mismo evento. Los estudiantes empiezan a entender que lo que presenta el medio es solo una perspectiva. Cuando mis estudiantes regresan y me dicen: Nunca voy a leer el periódico de la misma forma, leo un artículo e inmediatamente busco cinco más, entienden que una perspectiva es solo una perspectiva. En un mundo de mucho caos y violencia, y con el miedo a la inteligencia artificial, esto es un llamado a ser más humanos: enfocarnos menos en movimientos políticos y más en el ser humano y sus perspectivas. Cuando un joven entiende las perspectivas de los demás, cambia su manera de tomar decisiones. Ahí es donde crecemos: ayudando a hacer crecer la responsabilidad propia y el compromiso por medio de un interés real. A muchos estudiantes no les gusta la historia si no ven su relevancia en su vida diaria hoy.

Ese mismo ejercicio, cuando se realiza con fotos, es fascinante. Pero hay que enseñar imágenes bien variadas, también aquellas de alegría y bienestar en algún lugar del mundo, no solo de dificultades o política, para dar algo de esperanza. La educación en sí no debe ser un acto político partidista. No creo en una pedagogía donde el profesor le dice al estudiante qué debe creer. Pero si logramos conectar el currículo académico del ministerio con la vida real y diaria, los jóvenes van a estar mucho más preparados como ciudadanos para pensar por sí mismos, colaborar con personas que piensan distinto y pensar críticamente.

Escritor, filósofo y profesor universitario de literatura y filosofía. Es autor de La luz de las cosas y de numerosos artículos de investigación en estudios literarios y filosóficos. Actualmente es reconocido como uno de los principales expertos latinoamericanos en el pensamiento de Simone Weil.
Escritor, filósofo y profesor universitario de literatura y filosofía. Es autor de 'La luz de las cosas' y de numerosos artículos de investigación en estudios literarios y filosóficos. Actualmente es reconocido como uno de los principales expertos latinoamericanos en el pensamiento de Simone Weil. Foto: Archivo Particular
Guerra civil / Civil war de Alex Garland
Año 2025 o el advenimiento de la distopía. Parte III: ¿La distopía es ahora?

J.M.R.: Leí que consideras que los jóvenes que escuchan voces marginadas se convierten en adultos que defienden los derechos de las personas más vulnerables. ¿Cómo logras esa sensibilización a la escucha de las voces marginadas en los jóvenes?

J. K.: Primero que nada, tenemos que recordar que hay jóvenes dentro del aula que sí son marginados, sea cual sea el colegio. Dentro de la comunidad escolar es importante aprender a vivir en sociedad. En cuanto a pedagogía, regreso a todo lo centrado en el alumno. Cuando forzamos ideas, no tienen oportunidad de indagar.

Nosotros los educadores somos facilitadores que abren caminos. La pedagogía del aprendizaje basado en proyectos (ABP) permite que la maestra organice las cosas mientras los estudiantes sienten la libertad de tomar sus propias decisiones.
Jennifer D. Klein

Una estudiante en Caobos diseñó casitas temporales para personas desamparadas tras catástrofes climáticas o militares; combinó su pasión por la arquitectura con ayudar a los demás. Nosotros los educadores somos facilitadores que abren caminos. La pedagogía del aprendizaje basado en proyectos (ABP) permite que la maestra organice las cosas mientras los estudiantes sienten la libertad de tomar sus propias decisiones.

J.M.R.: ¿Cómo se te ocurrió y cómo funcionó la aplicación de la ‘poesía del testimonio’?

J. K.: El concepto no es mío; proviene de la poeta estadounidense Carolyn Forché. Construir algo artístico es una manera de manifestar nuestra experiencia. Utilizamos poemas de jóvenes palestinos en mi aula, lo que surgió fue una maravilla: dejamos de pensar en un argumento político y nos enfocamos en una manifestación creativa.

Utilizo mucha poesía en mis talleres: el arte llega al corazón
Jennifer D. Klein

Una estudiante escribió en su diario que no estaba de acuerdo con muchas perspectivas expresadas, pero que al leer un poema de un joven experimentando algo diferente no lo podía negar, porque no era una opinión, sino una experiencia manifestada artísticamente. Por eso utilizo mucha poesía en mis talleres: el arte llega al corazón.