El pasado 1 de julio, Turquía volvió a abrir las puertas del emblemático Monasterio de Sumela, ubicado en la provincia de Trebisonda en el Mar Negro.
El monasterio ortodoxo, también conocido como Monasterio de la Virgen María, está tallado en las rocas en un área boscosa en la ladera de la Montaña Karadag en la región de Macka, a 300 metros sobre el valle de Altindere. Este imponente complejo fue fundado en el año 386 d.C, durante el periodo del emperador romano Teodosio I.
El monasterio es un lugar de gran importancia para el turismo en la región del Mar Negro y Trebisonda. Por ello se reabrió parcialmente en 2019 después de 3 años de restauraciones.
Mehmet Nuri Ersoy, ministro de Cultura y Turismo de Turquía, explicó que al interior del monasterio hay frescos muy importantes, y que continúan los trabajos de coloración y revitalización en esas áreas.
La restauración del majestuoso complejo del monasterio se inició en febrero de 2016 y se completó en dos fases después de trabajos de paisajismo, investigación y fortalecimiento del mantenimiento geológico y geotécnico de las rocas. Todo esto tuvo un costo de alrededor de 57 millones de liras turcas (USD 6,53 millones), según indicó la Dirección Provincial de Cultura y Turismo.
El monasterio, que hace parte de la lista temporal de sitios de Patrimonio Mundial para la Humanidad de la Unesco, fue reabierto a la práctica religiosa el 15 de agosto de 2010, con permiso del Ministerio de Cultura y Turismo luego de una pausa de actividades religiosas de 88 años.
El monasterio se cerró en 2015 debido al riesgo de caída de rocas de la Montaña de Karadag.
*Camilo Hernández contribuyó con la redacción de esta nota.
