El periodista Juan Guillermo Mercado presentó este jueves 12 de marzo en el Cubo de cristal de la Plaza de La Paz en Barranquilla, Una lucha contra el olvido, una obra que detalla el asesinato de Nancy Mariana Mestre, ocurrido el 1 de enero de 1994, y la investigación personal de su padre, Martín Mestre Yúnez, durante tres décadas.
El libro recopila documentos inéditos del archivo personal de Mestre, incluyendo cartas, fotografías y registros policiales reunidos en su búsqueda del culpable. Según el autor, esta colección revela episodios no divulgados previamente del caso.

Un testimonio clave incluido en la obra proviene de una testigo que, 32 años después del crimen, vincula el asesinato a posibles conexiones con el narcotráfico. Esta pista no había sido pública hasta ahora.
El evento de lanzamiento incluyó la inauguración de la exposición Nancy Mariana Mestre: un feminicidio que no prescribió, con archivos, fotografías y portadas de prensa relacionadas con el caso desde 1994.

La búsqueda incansable de un padre

Nancy Mariana Mestre, de 22 años y estudiante de Derecho, fue asesinada en el barrio El Prado de Barranquilla. Su cuerpo fue hallado semidesnudo en un baldío cercano a una fiesta de Fin de Año. Prensa local, como El Heraldo, reportó el crimen en portadas iniciales como parte de una serie de feminicidios en la ciudad durante los años 90.
Martín Mestre Yúnez, técnico electricista y padre de Nancy, inició una investigación paralela ante la demora judicial. Cruzó fronteras, incluyendo Venezuela, y recopiló pruebas que contribuyeron a la captura del presunto responsable en 2024, validada por la Corte Suprema pese a argumentos de prescripción.

Una lucha contra el olvido reconstruye el testimonio de cómo Mestre enfrentó obstáculos judiciales durante casi 30 años. “Este libro no es solo el rescate de la memoria de una víctima y de la resistencia de su familia, sino también un testimonio que tal vez dará un poco de fortaleza a muchas personas que enfrentan dolores similares al nuestro”, asegura Mestre.
El lanzamiento del libro en Colombia se da en medio de un contexto donde la resolución de feminicidios es de apenas el 8% según datos de Indepaz. Desde 2015, Barranquilla registra más de 1.200 casos según Medicina Legal.

La exposición y el libro se presentan como un registro histórico del caso, uno de los más prolongados en la región.

A propósito de su lanzamiento compartimos algunos fragmentos del libro:
“[...]Cuando pensaba en él se venían a la mente palabras como «desgraciado», «miserable», «asesino», «malparido» e «hijo de puta». No crean que me siento feliz escribiéndolas. Solo estoy siendo sincero. Lo cierto es que insultarlo mentalmente me sirvió para matarlo sin tener que matarlo.
Por la mañana le decía infeliz.
Por la tarde, desgraciado.
Y por la noche, hijo de la gran puta.
Lógicamente, no me interesaba ofender a su madre. Ella no fue quien cometió el delito. El punto es que estoy tratando de improvisar una especie de manual para procesar el dolor sin caer en la venganza. Querido lector, querida lectora, imagina a tu interlocutor sometido a una tortura, imagina que lo insultas, pero jamás caigas en la tentación de igualarte a él.
Lo que sí debes hacer es luchar día tras día para que a tu ser querido se le haga justicia. En esta memoria relato mi batalla para dar con Jaime Saade Cormane y lograr su extradición de Brasil a Colombia”.
Página 55
“9 de abril de 2024
A veces me pregunto cuántas víctimas podríamos atribuirle a Jaime Saade Cormane. Evidentemente, Nancy Mariana y sus parientes, los Mestre Vargas, no hemos sido los únicos. Habría que añadir a otras personas que de alguna manera fueron alcanzadas por su acto criminal. En primer lugar, Alberto Saade y Emilia Cormane, sus padres, quienes murieron dos años después que mi hija. Dicen que de pena moral. Pienso mucho en su esposa brasileña y en sus dos hijos.
Me pregunto qué sintieron cuando descubrieron que Henrique Dos Santos Abdala, el correcto pai de família brasileño con el que compartían techo y lecho, era en realidad un siniestro psicópata colombiano que los había engañado”.
Página 73
“El testimonio que María entregó en esa entrevista no solo llena los vacíos que dejó en su declaración judicial de 1994. También destapa una caja de Pandora que permite entender mejor qué tipo de hombres eran Jaime Saade y su hermano el Mono. Jaime dormía con un revólver en la mesa de noche y se movía entre amigos peligrosos. Jorge Luis enviaba medicamentos a Barranquilla que su hermano regresaba a Brasil, según notó María.
Contó, además, que lo vio muchas veces en la cocina calentando un «polvo blanco». Y que nunca lo dudó: «Jaime era adicto a la cocaína». Todo esto no era nuevo para mí. En los años de investigación tras su pista escuché muchas afirmaciones similares. Pero hay una diferencia enorme entre oírlo en rumores y que la testigo clave, después de tres décadas, lo confirme con nombre, hora y lugar”.
Página 136
“Flanqueado por policías de la Interpol, Jaime Saade Cormane, el asesino que nos arrebató a Nancy Mariana aquella madrugada de enero de 1994, está a punto de subir a un avión en Belo Horizonte. Durante más de veintiséis años estuvo escondido en Brasil, pero ahora tendrá que pagar su condena. En unas horas llegará a Barranquilla. Acá, en la ciudad de la que huyó como las ratas, le espera una cárcel”:
Página 204
