Si no estaban en su radar, eso cambia ahora. Gurriers, integrada por el vocalista Dan Hoff, los guitarristas Ben O’Neill y Mark MacCormack, el baterista Pierce Callaghan y el bajista Charlie McCarthy, es un huracán joven de post punk que ya suma alto kilometraje. Estallaron como banda apenas en 2024 con su genial debut Come and See y no han parado de entregar su música en vivo mientras siguen componiendo y grabando, elevando su sonido. Un cohete propulsado por el burnout, un mundo en llamas y la absoluta efervescencia artística.



Resultado de ese envión arrollador es el segundo disco, Nobody’s Coming to Save You, de diez pistas, lanzado ayer, que los lleva por más matices sonoros y conceptuales, amplificando su desfogue social, reflexión personal y golpe sentimental (eco de las altas y las bajas de la vida). Del lado de la producción, el trabajo tiene mano de, entre otros, talentosos como John Congleton, que mezcló el álbum y lo llevó al lugar que exigía, y el productor Mark Bowen (conocido por su guitarra en Idles, banda que encendió el Estéreo Picnic en 2022).
Desde su Dublín natal, Dan Hoff recibió nuestra llamada (lea la charla profunda en nuestra web). De Colombia no conoce mucho, si bien recuerda el paso de Anthony Bourdain, y espera que eso cambie pronto. Mientras, menciona a Native Sun, la banda de su amigo colombiano Danny Gómez.
Sobre el nombre de la agrupación, explica que, luego de meses de exceso de selectividad, convinieron en Gurriers luego de que alguien llamara despectivamente a Mark un “pequeño gurrier”, que suele designar a un pobretón desadaptado en sus geografías. Los Gurriers no son millonarios, lejos de eso, pero su música ya alcanza el mundo, y eso tiene efectos. ¿Esa evolución y esa notoriedad impactan su música nueva y su entrega? “Hay casi una necesidad de ser como un actor en el escenario, una persona diferente”, observa Hoff. “Cuando hacíamos este segundo álbum, me preguntaba cómo interpretaría estas nuevas canciones en vivo, porque con el primer álbum éramos erráticos en el escenario, saltábamos de un lado a otro y nos volvíamos locos”, pero Hoff sabe que en este trabajo hay canciones más emocionales, con más canto, y quizá menos interactivas con el público (hola, Crybaby).



Desde lo que consiguen, uno quisiera escucharlas todas en vivo. Piezas como Today Is Not Enough, como Party Lines o Nothing Happens Twice son espectaculares, mientras exorcizan temas como la especulación, el nepotismo y el capitalismo desaforado. Y en su Come and See (cuyo nombre tomó de una película favorita) también hay mucho, como Prayers y Top Of The Bill. Su set actual no tiene presa mala.
Se dice que el primer disco se escribe toda la vida y el segundo nace del arrebato. ¿Qué tanto los retó? “Fue un desafío. Intentas hacer un disco nuevo, pero piensas: ¿será tan bueno como el primero?”. No se debería pensar así, lo sabe, pero sucede. “Existe algo intimidante en poder atrapar un rayo en una botella otra vez”. Quizá por esas dudas resulta tan satisfactorio confirmar que lo han logrado.
En el marco de los temblores que azotaron Colombia y los fuegos violentos que la consumen, le preguntamos sobre la canción que da título al trabajo, Nobody’s Coming to Save You. Hoff envía su solidaridad y rescata una cita de la autora estadounidense Rebecca Solnit, a la que le robó una partecita para su canción. “La esperanza no es un boleto de lotería que te ganas. Es un hacha con la que derribas puertas”.


Solnit hacía referencia al terremoto que destruyó San Francisco. “El libro trata sobre las personas, el colectivo, principalmente la clase trabajadora, los obreros; la gente que no es el gobierno uniendo fuerzas colectivamente, ayudándose mutuamente y saliendo de las dificultades. Gracias a esa cita, mi vida y mi perspectiva del mundo cambiaron genuinamente: entendí que hay una respuesta para todo esto. El enemigo es ese 1 por ciento y nosotros somos más que ellos”, expresa el dublinés. “Escuchar esa canción por primera vez puede sonar a desesperanza, pero si profundizas, es un llamado a la acción. Es una canción sobre crear esperanza dentro de uno mismo para luego, colectivamente, con suerte, lograr un cambio”, sentencia.
