Netflix dio luz verde a una de sus producciones más taquilleras y controvertidas de su plataforma. Se trata de la tercera temporada de Perfil falso, que se estrena este 15 de abril, consolidando su estatus como fenómeno televisivo.
Esta serie antológica de thriller psicológico ha capturado audiencias en más de 190 países desde su debut en 2023, con un enfoque crudo en las sombras de las redes sociales y la identidad falsa en la era digital.


La trama de Perfil falso explora dilemas morales contemporáneos a través de historias independientes por temporada. Tras la primera temporada, que culminó con Ángela Ferrer en prisión al descubrir las traiciones de su esposo y enfrentar a su manipulador padre, la segunda temporada se centró en alguien que está asesinando a los hombres más atractivos de Colombia a través del perfil falso de Camila Román en una aplicación de citas.
La tercera temporada seguirá a una misteriosa pareja millonaria, una exconvicta y alguien con sed de sangre, que convierten una luna de miel soñada en una pesadilla para Camila y Miguel.


Entre los nombres que han pasado por la serie figuran Carolina Miranda, Rodolfo Salas, Manuela González, Lincoln Palomeque, Julián Cerati y Felipe Londoño, además de otras figuras que aportaron presencia y conflicto en las temporadas anteriores. La producción logró así combinar rostros reconocibles con una estética pensada para enganchar a públicos distintos, dentro y fuera de Colombia.

Los números hablan por sí solos. La primera temporada, lanzada el 30 de agosto de 2023, acumuló 28 millones de vistas globales en sus primeras cuatro semanas, según métricas de Netflix.
Lideró los rankings en 82 países, incluyendo Colombia, México y España. La segunda, estrenada el 22 de febrero de 2025, superó los 37 millones de vistas en el mismo período, impulsada por un 92 % de aprobación en Rotten Tomatoes y debates en redes sobre el catfishing.

Perfil falso resuena en Latinoamérica por su retrato de vicios digitales cotidianos. La serie vuelve como una propuesta que no solo entretiene, sino que también incomoda, interpela y refleja una época marcada por la vigilancia emocional, la estética de la apariencia y el poder de las identidades fabricadas. Para Netflix, se trata de otra apuesta sobre seguro; para la ficción colombiana, de una nueva oportunidad para seguir ganando espacio en la pantalla global.
