El abogado David Cote advirtió que el incremento del salario mínimo decretado por el presidente Gustavo Petro, superior al 23 %, estaría profundizando problemas estructurales que afectan el mercado laboral y el futuro demográfico del país.
Según Cote, Colombia enfrenta de manera simultánea una caída histórica de la natalidad y un entorno cada vez más restrictivo para el acceso de los jóvenes al empleo formal, en especial para quienes buscan su primer trabajo. Cifras del Dane indican que en 2024 los nacimientos disminuyeron un 12 %, el nivel más bajo registrado en la historia reciente, una tendencia que se mantiene durante 2025.
“Una sociedad que deja de tener hijos es una sociedad que compromete su sostenibilidad. Sin nuevos trabajadores no hay sistema pensional que resista, ni crecimiento económico posible”, afirmó Cote. En ese sentido, señaló que la reducción acelerada de nacimientos, combinada con el envejecimiento poblacional, debilita la base de cotizantes y pone en riesgo la estabilidad del sistema pensional.

El abogado precisó que su crítica no se dirige al objetivo de mejorar los ingresos de los trabajadores, sino al mecanismo utilizado para fijar el salario mínimo. “Estamos ante una decisión política inconsciente y populista. El aumento por encima del 23 % puede sonar bien en titulares, pero en la práctica está cerrando la puerta del empleo formal a la juventud”, sostuvo.
Estudios de Fedesarrollo y la OCDE muestran que en Colombia el salario mínimo equivale a cerca del 90 % del salario mediano, mientras que en países desarrollados ronda el 50 %, lo que eleva las barreras de entrada al mercado laboral formal. Investigaciones del Banco de la República también evidencian que cuando el salario mínimo se distancia de la productividad, aumentan la informalidad y el desempleo juvenil.
“Estamos creando una generación de ‘ninis’ por decreto. Al encarecer artificialmente el primer empleo, el Estado empuja a los jóvenes a la informalidad, a la inestabilidad y, finalmente, a postergar o renunciar a la idea de formar familia”, concluyó Cote, quien llamó a replantear la política salarial con criterios técnicos y de largo plazo.

