Tras los anuncios de la semana que termina sobre impulsar las ventas de petróleo de Venezuela a Estados Unidos, luego de la captura de Nicolás Maduro, la Casa Blanca analiza la posibilidad de levantar sanciones a este país suramericano.

Así lo señaló el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, en una entrevista a Reuters, al afirmar que la administración del presidente Donald Trump podría levantar sanciones adicionales contra Venezuela “tan pronto como la próxima semana”, con el objetivo de facilitar la venta de petróleo y permitir que los ingresos regresen al país para apoyar la reconstrucción económica.
Bessent explicó que el Tesoro está analizando ajustes al régimen de sanciones para viabilizar la repatriación de los recursos provenientes del crudo actualmente almacenado, en su mayoría, en buques petroleros.

“Estamos ‘desancionando’ el petróleo que va a ser vendido”, señaló Bessent, al indicar que el enfoque del Gobierno es permitir que esos recursos se utilicen para el funcionamiento del Estado, los servicios de seguridad y el beneficio directo de la población venezolana. Aunque no precisó qué sanciones específicas serían levantadas, indicó que la decisión podría materializarse en cuestión de días.
Pero la determinación no solo servirá para las ventas de crudo a Estados Unidos. También le permitiría liberar cerca de 5.000 millones de dólares en activos que se encuentran en el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Bessent señaló que cerca de 3,59 billones de Derechos Especiales de Giro (DEG) del FMI —equivalentes a unos 4.900 millones de dólares—, actualmente congelados, podrían convertirse en dólares y destinarse a la reconstrucción del país.

En un documento de AmCham Colombia con la información reciente de Estados Unidos, se afirma que el FMI no ha realizado una evaluación formal de la economía venezolana desde 2004, y el Banco Mundial no financia al país desde 2007.
Bessent también destacó que las sanciones financieras han sido un obstáculo clave para una reestructuración de la deuda venezolana, estimada en unos 150.000 millones de dólares, considerada fundamental para el retorno del capital privado.
Sobre el sector energético, el Secretario del Tesoro anticipó que empresas privadas más pequeñas podrían regresar rápidamente a Venezuela, mientras que las grandes petroleras siguen siendo más cautelosas. Señaló que Chevron, la única gran compañía estadounidense aún presente en el país, ampliaría de forma significativa su compromiso, y no descartó un papel del Banco de Exportaciones e Importaciones de Estados Unidos (Ex-Im Bank) para respaldar financieramente proyectos de reconstrucción del sector petrolero venezolano.

De otro lado, Estados Unidos prohibió embargos y reclamos legales sobre fondos venezolanos bajo custodia del Tesoro estadounidense.
En ese sentido, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva mediante la cual declara una emergencia nacional para proteger los fondos del Gobierno de Venezuela que se encuentran bajo custodia del Gobierno estadounidense, con el objetivo de impedir que sean objeto de embargos, demandas judiciales u otros procesos legales.
La medida se adopta invocando la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) y la Ley de Emergencias Nacionales, y responde —según la Casa Blanca— a consideraciones de seguridad nacional y política exterior.










